Tupe: pueblo con espíritu e idioma propio

Escrito por fernando 05-05-2006 en General. Comentarios (0)

Este destino es ideal para quienes gusten de la investigación, el folclor, la vestimenta y todo lo relacionado al turismo cultural

Tupe es como un gigantesco mural, con muchos elementos difíciles de interpretar pero en su conjunto forman un paisaje admirable. El resultado es un pueblo lleno de contradicciones, con una realidad social bastante dura, pero con su gente e historia maravillosa.
Todo el lugar está cargado de enseñanzas y costumbres ancestrales que tratan de lidiar con una modernidad que se mete sin ningún permiso en la vida de los tupinos.
Ubicado en la provincia de Yauyos (Lima), San Bartolomé de Tupe se esconde en medio de empinadas y rocosas montañas. Para llegar hay que recorrer un serpenteante y polvoriento camino que se inicia en Catahuasi y se prolonga por más de seis horas de agotadora caminata.
Al llegar pareciera que Tupe está deshabitado. El silencio que alberga la plaza principal crea una sensación de expectativa por lo que luego pueda pasar. Poco a poco la incertidumbre se esfuma y tímidamente los niños salen de las esquinas para luego embaucar al peregrino en una serie de interrogantes y bromas, quieren saber el motivo de la visita y las cosas que se lleva como equipaje.

IDIOMA ANCESTRAL
Definitivamente lo que más caracteriza a los tupinos es su lenguaje: el jaqaru, cuyos orígenes se remontan a los primeros siglos de nuestra era y ha perdurado en este lugar. Tupe es considerado la única población del país donde se habla el jaqaru. Por siglos fue la lengua más importante de la región, extendiéndose por Lima y Nazca hasta llegar a Ayacucho, donde se inició la cultura Wari, sociedad bélica que sólo fue derrotada por los incas. Prueba de aquella envergadura es que aún perduran caminos que parten desde Nazca a Tupe y también hasta Saysa en Apurimac. Rutas que los antiguos tupinos usaban para el comercio y pastoreo hasta los inicios del siglo XX.
El jaqaru es lengua hermana del aymara y el kawki (idioma casi extinto que solo se habla en Cachuy, anexo de Tupe). Los tres idiomas provienen del Proto Jaqi o lengua madre. De ellos, el aymara es hablado por millones de personas en Perú, Bolivia, norte de Chile y Argentina.

El jaqaru era hablado por varios miles en diversas regiones del centro. Al transcurrir el tiempo, su uso se ha reducido solo a la población de Tupe. Tal vez por su difícil acceso geográfico no logró mayor influencia de otras lenguas como el quechua. Hoy la población tupina es bilingüe. La enorme presión de la lengua española genera ciertos cambios y modificaciones en el jaqaru. Ambas lenguas son aceptadas por todos, aunque con mayor inclinación por el castellano.

En Tupe la población no supera los 800 habitantes, ancianos y niños en su mayoría. Son los primeros quienes hablan el jaqaru en su forma más original. Pero en las últimas generaciones existe una notoria pérdida y deficiencia en el uso del idioma. la sobrevaloración del castellano y su cultura trae como consecuencias que algunos nieguen el uso del jaqaru. El Ministerio de Educación en conjunto con otras instituciones tratan de implantar el jaqaru como segundo idioma, capacitando a los profesores y ofreciendo material educativo bilingüe para una población escolar que no supera a los cien.
Estudios realizados por la lingüista Martha Hardman y la tupina Nelly Belleza permiten que el jaqaru posea actualmente una gramática, cuyo uso es implantado dentro de la enseñanza escolar. De esta forma, se pretende consolidar el uso del idioma que sobrevivió por cientos de años de manera oral.

TRAJES LLAMATIVOS
Un elemento peculiar en Tupe es la vestimenta de las mujeres y niñas: con trajes bajo la rodilla, de tela roja, estilo escocés; faja roja en la cintura, con iconos de andenería y figuras geométricas; pañuelos color granate que les cubre la cabeza y un manto oscuro y grueso que las protege del frío. Pero lo que más resalta en su vestir son los accesorios que usan las mujeres mayores. En el pecho cuelgan los “topos”, discos enormes de plata labrada en nueve décimas; llamativos aretes que adornan su rostro, dándoles un aire de elegancia y soberbia. Todos estos accesorios pueden costar varios cientos de soles. Por eso, solo los usan en ocasiones muy especiales. Existen registros que indican el uso de estos elementos desde hace más de 500 años. Incluso el cronista Huamán Poma de Ayala hace referencia a ellos en sus lienzos sobre la vestimenta wari.
El uso de la tela escocesa empezó aproximadamente en la década del setenta, cuando ciertos comerciantes llevaron la tela al lugar y tuvo gran aceptación por el bajo precio y por lo abrigadora que es. Anteriormente sus vestidos eran de tela negra con finos detalles. Aún se puede apreciar a las más ancianas que usan estos trajes llamados “anacos”,sobretodo las fiestas del pueblo. Los hombres no usan algo tan llamativo. Lo fundamental es el sombrero negro y faja en la cintura.

VIVIR EN LO ALTO
Ubicado a 2830 msnm y con clima cálido por el día y frío por la noche. Tupe es un pueblo esencialmente ganadero, la abundancia de pastos garantiza la crianza y producción de queso. Sus tierras frías son poco aprovechadas. La agricultura es prácticamente de subsistencia, con una producción esencial de papas, maíz y ocas, alimentación básica de los tupinos.

Pero el rasgo geográfico más resaltante es el “tupinachaka” o “tupe viejo”, gigantesca montaña de piedra sólida que se alza a manera d escudo protector de Tupe. Y es en las diversas montañas que lo rodean donde se esconden diversas edificaciones, vestigios de antiguos habitantes y que aún no se investigan.
Los hogares tupinos son bastante sencillos. El aspecto gris de las piedras, material con que son construidos, crean una sensación de melancolía frialdad. Los techos eran de paja, para ser reemplazados hoy por las nada estéticas calaminas. Las cocinas no poseen chimeneas, la quema de leña enrarece el aire del hogar.
La llegada de la energía eléctrica está modificando rápidamente la vida apacible de los tupinos. El acceso a la televisión y los aparatos de DVD generan expectativas en los más jóvenes quienes, al llegar la noche, rodean los hogares que lo poseen para ver películas norteamericanas, muchas de ellas en estreno incluso.
Tupe no está en condiciones de recibir turistas. La población aún no percibe el potencial de atracción que generan sus costumbres. Aquí no hay restaurantes ni ningún otro servicio. A excepción de un hospedaje municipal en condiciones precarias. Al contrario, Tupe es un destino de interés para el estudio y la observación de una cultura ancestral que perdura en el tiempo.

Para visitar Tupe:
- Tomar bus desde Lima a Cañete. Allí existen pequeños autos que lo llevan a Catahuasi (último pueblo de Cañete). Desde allí se inicia el camino hacia Tupe. Antes de llegar está el poblado de Aiza, donde ya se percibe el uso del jaqaru.
- Aunque no existen restaurantes, en algunos hogares ofrecen alimentación a los visitantes a muy bajo precio. Existen bodegas donde se puede adquirir frutas y otros comestibles.
- La fiesta principal es en los primeros días de agosto con la “fiesta de la erranza”, acto que consiste en marcar al ganado por sus respectivos dueños.
- La fiesta al Patrono San Bartolomé es el 24 de agosto donde se abre por única vez el antiguo y descuidado templo, construido en 1821. Ese día hay misa y procesión.
- También se venera a la Virgen de la Candelaria (2 de febrero).
- Si no desea alquilar un habitación, en Tupe existen extensas áreas para armar campamentos.
- Aquí no hay agua potable. Procure llevar su propia agua y/o pastillas de cloro. El río es el único proveedor de este elemento.
- No olvide el repelente. Es frecuente la invasión de moscas, mosquitos y pulgas.
- Lleve ropa ligera y de abrigo

 Textos:Fernando Vilchez Santisteban

 

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