San Pedro pasea en Huacos

Escrito por fernando 29-01-2006 en General. Comentarios (10)

Por Fernando Vilchez Santisteban

Siempre me pregunté si lo divino y lo mundano podrían convivir. Es que desde pequeños nos enseñan que lo bueno y malo, lo puro e impuro nunca se pueden juntar. Y si uno quería seguir los caminos de Dios, debía, con todas sus fuerzas, alejarse de este mundo y sufrir diversas penitencias para alcanzar la gracia celestial.
Pero en el mundo real, o mejor dicho en Huacos, en la sierra de Lima, todo funciona de otra manera. El hombre es dueño de su tierra, de su fe y su destino. Es él quien crea a Dios y al diablo y no al revés. Es él quien los junta y los hace bailar en un ritmo tecnocumbiambero y los somete a altas dosis de aguardiente.

Espíritu de fiesta
Y esto no es ninguna exageración, pues en Huacos, ubicado a tres horas de viaje desde Canta, en Lima, cada 29 de junio, San pedro es partícipe del derroche de licor, comida y música. Acto que para ellos es digno de la mayor reverencia a su patrono; y así como Abel le ofreció a Dios la ofrenda más preciada, los de Huacos se preparan meses antes para agradar no sólo al de arriba sino a los vecinos y visitantes.

Todo comienza en la víspera, cuando el mayordomo invita a comer en demasía carne de vacas alimentadas con pastos naturales, granos grandes de maíz y papa fresca cultivada con manos arrugadas por la tierra. Y es que para citadinos como nosotros, estos detalles nos hacen revalorar lo que alguna vez perdimos.
Ni que hablar de todo el barullo que hay en las calles. Las bandas tocan sus melodías monótonas, algunos preparan los detalles para la quema de castillos. Otros bailan frenéticamente y entre trago barato se escucha el murmullo de las oraciones.

Guardando silencio
En el templo la historia es otra. Allí el padre alza las manos como señal de reverencia al patrono, bendice a los fieles y exhorta a aquellos que se alejan del camino correcto. Pero somos humanos y allí afuera el mundo vibra. Los zapatos se llenan de polvo con tanto baile. Pero no importa. La fiesta dura hasta el amanecer.


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El 29 es la misa central. Todos los del pueblo visten sus mejores ropas. El patrono saldrá en procesión. El incienso lo cubre todo. Por un lado se oyen los cantos sagrados de los más devotos. Por las esquinas la música de orquesta rompe los oídos. Es esa mezcla de manifestaciones de vivir la fe que caracteriza a Huacos.
Un rasgo peculiar de algunos pobladores de Huacos es la vestimenta que usan en días festivos. Son trajes de colores, con adornos de plumas, cintas en la cabeza, chalecos con lentejuelas. Un ajuar alegre y de uso ancestral. Hoy solo se usa para estos días y es reducido a un pequeño grupo, generalmente músicos y danzantes.

Derroche de fe
Los mayordomos gastan mucho dinero en la preparación de la fiesta. No escatiman gastos y con alegría ofrecen lo mejor que puedan dar al santo. El alcalde del pueblo, junto con los hombres mayores, cargan a San Pedro sobre sus hombros. Lo hacen pasear por las pocas calles que conforman el lugar. Luego d el recorrido, guardan al santo en el templo, dond e permanecerá hasta el próximo año.

Datos Importantes:
Para llegar a Huacos es necesario partir desde Lima a Canta. Allí tomar un bus hacia Huacos. El viaje dura alrededor de tres horas.
Huacos no es un destino turístico masivo. Por ello, debe estar atento al poco transporte y su horario de partida.
Huacos bordea los 3500 msnm.
Debe llevar ropa de abrigo para soportar el frío serrano.
Allí no hay hoteles- por ello, debe hablar con alguna autoridad para que gustoso lo instale en el alojamiento municipal.
Su fiesta principal es el 29 de junio.

Por Fernando Vilchez Santisteban
Periodista de viajes
Fotos: Zergio Valencia.

 

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San Pedro sobre hombros  Fiesta a todo dar