Historias de hombres que van por el mundo con su mochila a cuestas.

Yunsa: fiesta a la destrucción.

Escrito por fernando 23-04-2006 en General. Comentarios (19)

La historia cambia, las costumbres también pueden hacerlo. Paremos las yunsas.

 

En la mayoría de fiestas locales, sobretodo en época de carnaval se realiza la Yunsa o Tumbamonte. Actividad que consiste en adornar un árbol con regalos, globos y serpentina. En la plenitud de la fiesta, para alegrar aún más los ánimos, la gente hace ronda alrededor del árbol y mientras van bailando, cada uno de los participantes le da hachazos al árbol hasta que este caiga. Una vez que cayó todos se abalanzan a él a recoger lo que cuelga de sus ramas.

Una tradición aparentemente inocente pero en el fondo demuestra el poco valor que le damos a los árboles. En nuestro país, sobretodo en la ciudad de Lima, donde los árboles son escasos, no se frena esta práctica.

La relación hombre – árbol no existe. Por eso es que nuestra Amazonía está desapareciendo pues no existe amor hacia los árboles, creemos que porque crecen luego de cortados podemos tratarlos y divertirnos como lo hacemos con las yunsas. Las industrias madereras hacen de las suyas porque no encuentran oposición, pues en fiestas como estas se demuestra el poco interés por los árboles.

Que bueno sería que bailemos frente a un árbol sembrado en vez de uno caído y de la peor forma que podemos hacer. Justificamos la tala para la diversión.

La historia está cambiando y así como existe una corriente que se niega a las corridas de toros, tan arraigada en las fiestas populares, algún día esta práctica de la yunsa también estará en el ojo crítico.

 

Hay cosas que podemos hacer. No permitir que los municipios autoricen estas fiestas y negarse a participar en ellas. Los peruanos estamos tan predispuestos a la diversión que no medimos sus consecuencias. En la yunsa incluso se designan padrinos para el siguiente año, se llama a la orquesta del pueblo y mucho dinero se mueve para la fiesta.

 

Sembremos un árbol y tendremos un mejor motivo para danzar alrededor de él. Bailemos sobre los árboles que cuidamos. Y construyamos unan relación positiva con ellos.

 

Fernando Vilchez Santisteban

Fotos: www.todaslassangres.com

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Virgen del Carmen pasea en Celendín.

Escrito por fernando 03-04-2006 en General. Comentarios (20)

Les comparto una de las fiestas religiosas más importantes de Cajamarca. Ojalá les agrade y les produzca recuerdos de su tierra.

 

Si hubiera que elegir a la Virgen más venerada del Perú, sin duda, la Virgen del Carmen se llevaría dicho título. Es que son decenas los pueblos que la consideran como su patrona que no escatiman gasto alguno para celebrar su fiesta a lo grande. Celendín no es la excepción. Su gente sabe mantener a la Mamacha Carmen contenta. Todo empieza con varios meses de anticipación, donde los organizadores, conocidos como mayordomos, trabajan para que hasta el más pequeño detalle refleje la importancia de la Virgen en sus vidas. Conocida en toda América como la patrona de las almas del purgatorio, con el escapulario como símbolo protector y el Niño entre su brazo izquierdo, transmite una sensación de grandiosidad que las devotas celendinas mantienen durante todo el año. Pero en los días de fiesta, que empieza el 15 de julio y se prolonga hasta los primeros días de agosto, la señora viste trajes bordados en hilos dorados; las flores, tules y corona adornan su cabeza y el terciopelo resalta mucho más la fineza de su figura.


Preparando la fiesta
A cuatro horas de Cajamarca (Perú), Celendín empieza a recibir el mayor número de visitantes. ES la temporada alta de turismo y los hoteles no se abastecen. Las calles se adornan con globos y serpentinas, se levantan pequeños altares en ciertas casas y el alboroto del gentío crea el ambiente festivo. En Perú, toda fiesta patronal no sería tal sin la presencia de fuegos artificiales y quema de castillos. Y esta norma se cumple también en Celendín. Con el estadillo de petardos y el cielo salpicado con luces fugaces y la población reunida en la Plaza Principal, el festejo promete no dejar a nadie indiferente. La construcción de estos castillos puede costar varios cientos de soles. Manos especializadas dan forma a las cañas, material con que se construye el castillo, que pueden alcanzar hasta diez pisos de altura, toda una obra arquitectónica.

Música por doquier
Durante las noches de fiesta, los músicos son los autores de tanto baile. Sus bandas, al ritmo de bombos, trompetas y platillos, agrupan a citadinos, campesinos y foráneos, todos prestos a mover el cuerpo al compás musical. Las bandas parecen incansables, durante las noches de fiesta, nos hacen recordar su importancia en las costumbres religiosas de todo el país. Por las esquinas de la Plaza abundan los puestos de comida, el aguardiente y el algodón dulce. Otros divierten a los pequeños con juegos de azar y tiro al blanco. Pequeñas ferias parecen armarse en cada esquina.

Festival de sangre
Los espectáculos taurinos son parte dela fiesta a la virgen. La plaza de toros del lugar es única en el mundo, pues cada año se erige una frágil estructura de madera que parece no soportar a los miles de espectadores durante los cinco días de corridas. Toreros de diversos países llegan hasta aquí. Se sacrifican quince toros en las arenas, un derroche de sangre. Al parecer la tradición es más fuerte que cualquier gasto de dinero, tanto que los celendinos niegan el uso de la plaza de toros construida con cemento, una edificación abandonada que lo reemplaza la explanada de madera, y al finalizar la fiesta se desarma hasta el próximo año.


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Corrida de Toros. Tradiciones que deben cambiar.

 

En la Catedral la historia es otra. Sus puertas abiertas de par en par, reciben a todo el que quiera contemplar a su patrona. Peticiones, rezos, lágrimas y cánticos se mezclan en el recinto. Todo está listo para la misa principal. Las autoridades locales en primera fila. Los humildes fieles buscan un lugar donde estar, hasta el último rincón está ocupado, la devoción a la virgen es tan grande que esos detalles son de poca importancia. Ella, desde el altar, observa la congoja de su gente, pero no te todos.
Afuera el baile continúa. La quema de castillos obliga levantar el cuello a cada momento. Las “vacas locas” y los “hombres chispa” rompen con las aglomeraciones de gente. Este es un juego que consiste en encender una especie de antorcha en forma de vaca y humanoide, cubiertos con fuegos artificiales. Desde el interior de esas antorchas, un hombre se encarga de levantarlas y hacerlas correr al tiempo que las chispas ahuyentan a todo el que se cruza en el camino. En el escenario, ubicado en una esquina de la plaza, desfilan grupos musicales. La tecnocumbia y los huaynos retumban los oíos de tal forma que nadie se percata de lo que ocurre dentro del templo. Pero al alba todo cambia, pues la virgen se roba la atención de todo el pueblo. Ella saldrá en procesión.

Entre flores e incienso
Todos visten sus mejores ropas, los negocios están cerrados y las calles lucen enormes alfombras de colore y figuras religiosas. Grupos d e devotos trabajan en ello desde la noche anterior, sus manos se impregnan de colorante y aserrín con que se construyen los tapices. Para ellos es un honor
que la virgen cruce por aquellas obras de arte.
El padre lee el evangelio, alza los brazos para bendecir a la señora. La banda empieza a tocar, las trompetas golpean el pecho de cientos de feligreses, hombres fornidos levantan el anda de la patrona. Por delante, las mujeres llenan el ambiente con el olor del incienso, las niñas riegan por el suelo pétalos de flores y atrás el pueblo. Los vecinos salen de sus casas. La patrona se detiene en los pequeños altares de las esquinas, recorre calles enteras hasta regresar al templo, donde se quedará hasta el próximo año.

Por Fernando Vilchez Santisteban
Fotos Eduardo Villarreal

Algunos datos:
Para legar a Celendín hay que partir de Lima a Cajamarca (en avión o por carretra). De allí se toma un bus por cuatro horas de viaje al pueblo.
Celendín es de suelo serrano. Hay frío por las noches y algunos pueden sufrir de soroche. Hay hoteles y buen
servicio de comidas .      

 

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