Historias de hombres que van por el mundo con su mochila a cuestas.

Chachapoyas de fiesta

Escrito por fernando 16-06-2006 en General. Comentarios (0)

Aqui les comparto mi experiencia en Chachapoyas yla Virgen de Asunta, de lo mejor.

No tenía idea de qué podía esperarme realmente cuando llegase a Chachapoyas. Por mi cabeza daban vuelta imágenes de un pueblo perdido de la selva, envuelto de vegetación que servía de nexo para conocer Kuelap, Karajía, Bagua y otros lugares arqueológicos.
Llegué un sábado por la tarde, agotado tras el viaje de dos días desde Lima. Esta noche dormiré temprano, dije, en la habitación donde me hospedé. Pero, con gran sorpresa por mi parte, la noche es animada con la presencia de docenas de jóvenes que conversan en la Plaza de Armas, otros abarrotaban las discotecas y pubs. Los mayores recorren las tiendas y restaurantes muy animados. Es que Chachapoyas es todo un centro urbano, que equilibra muy bien el arte colonial con la modernidad.

Fundada en 1832, la ciudad cuenta con más de quince mil habitantes. Las casas, todas pintadas con cal, los viejos tejados y balcones con estilo europeo, dan testimonio que Chachapoyas fue en épocas pasadas una zona donde los españoles debían cruzar obligatoriamente para llegar al resto del territorio. Muchas familias españolas se alojaron aquí. Hicieron lo mismo ciudadanos alemanes, que por muchos años ocupan el distrito de Mendoza. Ahora sus originarios pobladores se entrelazan con los de
Chachapoyas; producto de ello, son hermosas mujeres con un aire oriental del río Marañón y las frías tierras alemanas.

Mi llegada coincide con la fiesta patronal que se celebra el catorce de agosto de cada año, en honor a la Virgen de Asunta. La celebración comienza el día nueve con una feria artesanal, agraria y ganadera. El escenario de esta actividad es la pampa de Higos Urco, territorio donde se produjo la última batalla contra los españoles antes de la Independencia, el 8 de julio de 1821. Datos históricos narran que en esta lucha las mujeres del pueblo realizaron un papel muy activo. Ante la presencia del enemigo0, éstas se descubrieron los pechos, intimidando a los españoles, actitud que fue aprovechada por los guerreros chachapoyanos, derribando al enemigo rápidamente.

Empiezan los preparativos
Llegaban compradores de todo lugar. Las vacas lecheras eran las más cotizadas junto con las gallinas de corral. Por la noche, se vendían ricos platos hechos con yuca y carne de res; la chicha de jora nunca faltó.
Mientras tanto, en el pueblo, los mayordomos, al igual que otros pueblos, decoraban las calles con cadenetas, armaban pequeñas grutas con la Virgen de Asunta en las esquinas.
El diez de agosto se realiza la corrida de toros. Este año no tuvo mayor fuerza que en épocas anteriores por las continuas protestas que se realizan en contra del maltrato de los animales. Pero por la noche volvió la algarabía. La Plaza de Burgos reúne a cuatro bandas que compiten entre sí.
Los petardos no dejan de reventar. Los devotos de la Virgen se reúnen para observar el primer recorrido por el pueblo. Cerca de las diez de la noche las calles se desocupan. El movimiento está ahora en las discotecas.

Noches de espontánea amistad
Es fácil hacer amigos en Chachapoyas. Todos quieren invitarme un trago. Ellos consideran un acto descortés el no aceptar la invitación a beber. Pero cómo negarse a tragos tan ricos como el licor de leche o de mora, el poro-poro o el chuchuhuasi.
La música suena por muchas horas, la alegría es desbordante. Pronto amaneció y en la Plaza de Armas, incansables, las bandas de música aún tocaban sus huaynos melancólicos.

El día once se realiza la pelea de gallos, una actividad sólo para conocedores y criadores de estas aves. Aunque si crueldad hacia estos animales no tiene ezcusa, esta práctica está en la mayoría de pueblos y sus fiestas de Cjachapoyas. La “polla” o premio era de mil soles para el ganador, que rápidamente se la llevó. El doce es la corrida de chasquis. Esta es una antigua tradición que se asemeja a la actividad de los chasquis en el imperio incaico. Pero esta vez no es con fines de enviar mensajes de un pueblo a otro, sino de competencia. Cada provincia del departamento de Amazonas debía mandar a su representante y correr la ruta desde Kuelap a Chachapoyas. El ganador se lleva una caja de cerveza y abundante huarapo para todos.

Es este trago, producto del macerado de la caña de azúcar, que recibe un día especial. Es el festival de huarapo, que se celebra el trece. Las bandas nos acompañan con marineras y huaynos que invitan a bailar. Si uno no tiene pareja, pues no hay problema, todos están dispuestos a bailar. Bajo el cielo azul, el espíritu alegre de los pobladores y el sabor dulce y embriagador del huarapo, se forma un paisaje folclórico inolvidable.
Resulta curioso la devoción religiosa que hay en el pueblo. Lo divino con lo terrenal se conjugan en estas fechas para celebrar la mayor fiesta de Chachapoyas.

El momento crucial
Por la noche, la Plaza de Armas daba la bienvenida a la venerada Virgen de Asunta, vestida con ropas de seda blanca y gasas. Los fieles conducían a la virgen alrededor de la plaza. Los petardos no cesaban. Las puertas de la Catedral se abrieron de par en par. En el interior, el coro cantaba a viva voz cánticos de alabanza; el olor de flores invadía el recinto. Todo estaba listo para recibir en cualquier momento a la sagrada imagen.
Un silencio total invadió la Catedral cuando la virgen llegó. Todos elevaron una oración. Las puertas de la Catedral se cerraron. Mañana, catorce, era el día principal. Pero ya no abría más baile ni bandas. Esta vez la fiesta era toda una ceremonia religiosa.

Agotado, voy a descansar, pero esta vez con imágenes claras de una ciudad viva y auténtica, que no sólo sirve de paso a otros pueblos, sino que ella misma posee su historia, no dejándose arrastrar por costumbres de los foráneos.


Texto: VILCHEZ SANTISTEBAN, Fernando

Fotos extraidas de www.promperu.com/www.enjoyperu.com


http://fernando.bloges.org/img/chacha1.jpg http://fernando.bloges.org/img/chacha5.jpg http://fernando.bloges.org/img/chacha3.jpg 

Tupe: pueblo con espíritu e idioma propio

Escrito por fernando 05-05-2006 en General. Comentarios (0)

Este destino es ideal para quienes gusten de la investigación, el folclor, la vestimenta y todo lo relacionado al turismo cultural

Tupe es como un gigantesco mural, con muchos elementos difíciles de interpretar pero en su conjunto forman un paisaje admirable. El resultado es un pueblo lleno de contradicciones, con una realidad social bastante dura, pero con su gente e historia maravillosa.
Todo el lugar está cargado de enseñanzas y costumbres ancestrales que tratan de lidiar con una modernidad que se mete sin ningún permiso en la vida de los tupinos.
Ubicado en la provincia de Yauyos (Lima), San Bartolomé de Tupe se esconde en medio de empinadas y rocosas montañas. Para llegar hay que recorrer un serpenteante y polvoriento camino que se inicia en Catahuasi y se prolonga por más de seis horas de agotadora caminata.
Al llegar pareciera que Tupe está deshabitado. El silencio que alberga la plaza principal crea una sensación de expectativa por lo que luego pueda pasar. Poco a poco la incertidumbre se esfuma y tímidamente los niños salen de las esquinas para luego embaucar al peregrino en una serie de interrogantes y bromas, quieren saber el motivo de la visita y las cosas que se lleva como equipaje.

IDIOMA ANCESTRAL
Definitivamente lo que más caracteriza a los tupinos es su lenguaje: el jaqaru, cuyos orígenes se remontan a los primeros siglos de nuestra era y ha perdurado en este lugar. Tupe es considerado la única población del país donde se habla el jaqaru. Por siglos fue la lengua más importante de la región, extendiéndose por Lima y Nazca hasta llegar a Ayacucho, donde se inició la cultura Wari, sociedad bélica que sólo fue derrotada por los incas. Prueba de aquella envergadura es que aún perduran caminos que parten desde Nazca a Tupe y también hasta Saysa en Apurimac. Rutas que los antiguos tupinos usaban para el comercio y pastoreo hasta los inicios del siglo XX.
El jaqaru es lengua hermana del aymara y el kawki (idioma casi extinto que solo se habla en Cachuy, anexo de Tupe). Los tres idiomas provienen del Proto Jaqi o lengua madre. De ellos, el aymara es hablado por millones de personas en Perú, Bolivia, norte de Chile y Argentina.

El jaqaru era hablado por varios miles en diversas regiones del centro. Al transcurrir el tiempo, su uso se ha reducido solo a la población de Tupe. Tal vez por su difícil acceso geográfico no logró mayor influencia de otras lenguas como el quechua. Hoy la población tupina es bilingüe. La enorme presión de la lengua española genera ciertos cambios y modificaciones en el jaqaru. Ambas lenguas son aceptadas por todos, aunque con mayor inclinación por el castellano.

En Tupe la población no supera los 800 habitantes, ancianos y niños en su mayoría. Son los primeros quienes hablan el jaqaru en su forma más original. Pero en las últimas generaciones existe una notoria pérdida y deficiencia en el uso del idioma. la sobrevaloración del castellano y su cultura trae como consecuencias que algunos nieguen el uso del jaqaru. El Ministerio de Educación en conjunto con otras instituciones tratan de implantar el jaqaru como segundo idioma, capacitando a los profesores y ofreciendo material educativo bilingüe para una población escolar que no supera a los cien.
Estudios realizados por la lingüista Martha Hardman y la tupina Nelly Belleza permiten que el jaqaru posea actualmente una gramática, cuyo uso es implantado dentro de la enseñanza escolar. De esta forma, se pretende consolidar el uso del idioma que sobrevivió por cientos de años de manera oral.

TRAJES LLAMATIVOS
Un elemento peculiar en Tupe es la vestimenta de las mujeres y niñas: con trajes bajo la rodilla, de tela roja, estilo escocés; faja roja en la cintura, con iconos de andenería y figuras geométricas; pañuelos color granate que les cubre la cabeza y un manto oscuro y grueso que las protege del frío. Pero lo que más resalta en su vestir son los accesorios que usan las mujeres mayores. En el pecho cuelgan los “topos”, discos enormes de plata labrada en nueve décimas; llamativos aretes que adornan su rostro, dándoles un aire de elegancia y soberbia. Todos estos accesorios pueden costar varios cientos de soles. Por eso, solo los usan en ocasiones muy especiales. Existen registros que indican el uso de estos elementos desde hace más de 500 años. Incluso el cronista Huamán Poma de Ayala hace referencia a ellos en sus lienzos sobre la vestimenta wari.
El uso de la tela escocesa empezó aproximadamente en la década del setenta, cuando ciertos comerciantes llevaron la tela al lugar y tuvo gran aceptación por el bajo precio y por lo abrigadora que es. Anteriormente sus vestidos eran de tela negra con finos detalles. Aún se puede apreciar a las más ancianas que usan estos trajes llamados “anacos”,sobretodo las fiestas del pueblo. Los hombres no usan algo tan llamativo. Lo fundamental es el sombrero negro y faja en la cintura.

VIVIR EN LO ALTO
Ubicado a 2830 msnm y con clima cálido por el día y frío por la noche. Tupe es un pueblo esencialmente ganadero, la abundancia de pastos garantiza la crianza y producción de queso. Sus tierras frías son poco aprovechadas. La agricultura es prácticamente de subsistencia, con una producción esencial de papas, maíz y ocas, alimentación básica de los tupinos.

Pero el rasgo geográfico más resaltante es el “tupinachaka” o “tupe viejo”, gigantesca montaña de piedra sólida que se alza a manera d escudo protector de Tupe. Y es en las diversas montañas que lo rodean donde se esconden diversas edificaciones, vestigios de antiguos habitantes y que aún no se investigan.
Los hogares tupinos son bastante sencillos. El aspecto gris de las piedras, material con que son construidos, crean una sensación de melancolía frialdad. Los techos eran de paja, para ser reemplazados hoy por las nada estéticas calaminas. Las cocinas no poseen chimeneas, la quema de leña enrarece el aire del hogar.
La llegada de la energía eléctrica está modificando rápidamente la vida apacible de los tupinos. El acceso a la televisión y los aparatos de DVD generan expectativas en los más jóvenes quienes, al llegar la noche, rodean los hogares que lo poseen para ver películas norteamericanas, muchas de ellas en estreno incluso.
Tupe no está en condiciones de recibir turistas. La población aún no percibe el potencial de atracción que generan sus costumbres. Aquí no hay restaurantes ni ningún otro servicio. A excepción de un hospedaje municipal en condiciones precarias. Al contrario, Tupe es un destino de interés para el estudio y la observación de una cultura ancestral que perdura en el tiempo.

Para visitar Tupe:
- Tomar bus desde Lima a Cañete. Allí existen pequeños autos que lo llevan a Catahuasi (último pueblo de Cañete). Desde allí se inicia el camino hacia Tupe. Antes de llegar está el poblado de Aiza, donde ya se percibe el uso del jaqaru.
- Aunque no existen restaurantes, en algunos hogares ofrecen alimentación a los visitantes a muy bajo precio. Existen bodegas donde se puede adquirir frutas y otros comestibles.
- La fiesta principal es en los primeros días de agosto con la “fiesta de la erranza”, acto que consiste en marcar al ganado por sus respectivos dueños.
- La fiesta al Patrono San Bartolomé es el 24 de agosto donde se abre por única vez el antiguo y descuidado templo, construido en 1821. Ese día hay misa y procesión.
- También se venera a la Virgen de la Candelaria (2 de febrero).
- Si no desea alquilar un habitación, en Tupe existen extensas áreas para armar campamentos.
- Aquí no hay agua potable. Procure llevar su propia agua y/o pastillas de cloro. El río es el único proveedor de este elemento.
- No olvide el repelente. Es frecuente la invasión de moscas, mosquitos y pulgas.
- Lleve ropa ligera y de abrigo

 Textos:Fernando Vilchez Santisteban

 

http://fernando.bloges.org/img/tupe.jpg 

Yunsa: fiesta a la destrucción.

Escrito por fernando 23-04-2006 en General. Comentarios (18)

La historia cambia, las costumbres también pueden hacerlo. Paremos las yunsas.

 

En la mayoría de fiestas locales, sobretodo en época de carnaval se realiza la Yunsa o Tumbamonte. Actividad que consiste en adornar un árbol con regalos, globos y serpentina. En la plenitud de la fiesta, para alegrar aún más los ánimos, la gente hace ronda alrededor del árbol y mientras van bailando, cada uno de los participantes le da hachazos al árbol hasta que este caiga. Una vez que cayó todos se abalanzan a él a recoger lo que cuelga de sus ramas.

Una tradición aparentemente inocente pero en el fondo demuestra el poco valor que le damos a los árboles. En nuestro país, sobretodo en la ciudad de Lima, donde los árboles son escasos, no se frena esta práctica.

La relación hombre – árbol no existe. Por eso es que nuestra Amazonía está desapareciendo pues no existe amor hacia los árboles, creemos que porque crecen luego de cortados podemos tratarlos y divertirnos como lo hacemos con las yunsas. Las industrias madereras hacen de las suyas porque no encuentran oposición, pues en fiestas como estas se demuestra el poco interés por los árboles.

Que bueno sería que bailemos frente a un árbol sembrado en vez de uno caído y de la peor forma que podemos hacer. Justificamos la tala para la diversión.

La historia está cambiando y así como existe una corriente que se niega a las corridas de toros, tan arraigada en las fiestas populares, algún día esta práctica de la yunsa también estará en el ojo crítico.

 

Hay cosas que podemos hacer. No permitir que los municipios autoricen estas fiestas y negarse a participar en ellas. Los peruanos estamos tan predispuestos a la diversión que no medimos sus consecuencias. En la yunsa incluso se designan padrinos para el siguiente año, se llama a la orquesta del pueblo y mucho dinero se mueve para la fiesta.

 

Sembremos un árbol y tendremos un mejor motivo para danzar alrededor de él. Bailemos sobre los árboles que cuidamos. Y construyamos unan relación positiva con ellos.

 

Fernando Vilchez Santisteban

Fotos: www.todaslassangres.com

http://fernando.bloges.org/img/yunza3.jpg http://fernando.bloges.org/img/yunza4.jpg http://fernando.bloges.org/img/yunza2.jpg  

 

Virgen del Carmen pasea en Celendín.

Escrito por fernando 03-04-2006 en General. Comentarios (18)

Les comparto una de las fiestas religiosas más importantes de Cajamarca. Ojalá les agrade y les produzca recuerdos de su tierra.

 

Si hubiera que elegir a la Virgen más venerada del Perú, sin duda, la Virgen del Carmen se llevaría dicho título. Es que son decenas los pueblos que la consideran como su patrona que no escatiman gasto alguno para celebrar su fiesta a lo grande. Celendín no es la excepción. Su gente sabe mantener a la Mamacha Carmen contenta. Todo empieza con varios meses de anticipación, donde los organizadores, conocidos como mayordomos, trabajan para que hasta el más pequeño detalle refleje la importancia de la Virgen en sus vidas. Conocida en toda América como la patrona de las almas del purgatorio, con el escapulario como símbolo protector y el Niño entre su brazo izquierdo, transmite una sensación de grandiosidad que las devotas celendinas mantienen durante todo el año. Pero en los días de fiesta, que empieza el 15 de julio y se prolonga hasta los primeros días de agosto, la señora viste trajes bordados en hilos dorados; las flores, tules y corona adornan su cabeza y el terciopelo resalta mucho más la fineza de su figura.


Preparando la fiesta
A cuatro horas de Cajamarca (Perú), Celendín empieza a recibir el mayor número de visitantes. ES la temporada alta de turismo y los hoteles no se abastecen. Las calles se adornan con globos y serpentinas, se levantan pequeños altares en ciertas casas y el alboroto del gentío crea el ambiente festivo. En Perú, toda fiesta patronal no sería tal sin la presencia de fuegos artificiales y quema de castillos. Y esta norma se cumple también en Celendín. Con el estadillo de petardos y el cielo salpicado con luces fugaces y la población reunida en la Plaza Principal, el festejo promete no dejar a nadie indiferente. La construcción de estos castillos puede costar varios cientos de soles. Manos especializadas dan forma a las cañas, material con que se construye el castillo, que pueden alcanzar hasta diez pisos de altura, toda una obra arquitectónica.

Música por doquier
Durante las noches de fiesta, los músicos son los autores de tanto baile. Sus bandas, al ritmo de bombos, trompetas y platillos, agrupan a citadinos, campesinos y foráneos, todos prestos a mover el cuerpo al compás musical. Las bandas parecen incansables, durante las noches de fiesta, nos hacen recordar su importancia en las costumbres religiosas de todo el país. Por las esquinas de la Plaza abundan los puestos de comida, el aguardiente y el algodón dulce. Otros divierten a los pequeños con juegos de azar y tiro al blanco. Pequeñas ferias parecen armarse en cada esquina.

Festival de sangre
Los espectáculos taurinos son parte dela fiesta a la virgen. La plaza de toros del lugar es única en el mundo, pues cada año se erige una frágil estructura de madera que parece no soportar a los miles de espectadores durante los cinco días de corridas. Toreros de diversos países llegan hasta aquí. Se sacrifican quince toros en las arenas, un derroche de sangre. Al parecer la tradición es más fuerte que cualquier gasto de dinero, tanto que los celendinos niegan el uso de la plaza de toros construida con cemento, una edificación abandonada que lo reemplaza la explanada de madera, y al finalizar la fiesta se desarma hasta el próximo año.


http://fernando.bloges.org/img/virgen4.jpg    http://fernando.bloges.org/img/virgen1.jpg    http://fernando.bloges.org/img/virgen5.jpg

Corrida de Toros. Tradiciones que deben cambiar.

 

En la Catedral la historia es otra. Sus puertas abiertas de par en par, reciben a todo el que quiera contemplar a su patrona. Peticiones, rezos, lágrimas y cánticos se mezclan en el recinto. Todo está listo para la misa principal. Las autoridades locales en primera fila. Los humildes fieles buscan un lugar donde estar, hasta el último rincón está ocupado, la devoción a la virgen es tan grande que esos detalles son de poca importancia. Ella, desde el altar, observa la congoja de su gente, pero no te todos.
Afuera el baile continúa. La quema de castillos obliga levantar el cuello a cada momento. Las “vacas locas” y los “hombres chispa” rompen con las aglomeraciones de gente. Este es un juego que consiste en encender una especie de antorcha en forma de vaca y humanoide, cubiertos con fuegos artificiales. Desde el interior de esas antorchas, un hombre se encarga de levantarlas y hacerlas correr al tiempo que las chispas ahuyentan a todo el que se cruza en el camino. En el escenario, ubicado en una esquina de la plaza, desfilan grupos musicales. La tecnocumbia y los huaynos retumban los oíos de tal forma que nadie se percata de lo que ocurre dentro del templo. Pero al alba todo cambia, pues la virgen se roba la atención de todo el pueblo. Ella saldrá en procesión.

Entre flores e incienso
Todos visten sus mejores ropas, los negocios están cerrados y las calles lucen enormes alfombras de colore y figuras religiosas. Grupos d e devotos trabajan en ello desde la noche anterior, sus manos se impregnan de colorante y aserrín con que se construyen los tapices. Para ellos es un honor
que la virgen cruce por aquellas obras de arte.
El padre lee el evangelio, alza los brazos para bendecir a la señora. La banda empieza a tocar, las trompetas golpean el pecho de cientos de feligreses, hombres fornidos levantan el anda de la patrona. Por delante, las mujeres llenan el ambiente con el olor del incienso, las niñas riegan por el suelo pétalos de flores y atrás el pueblo. Los vecinos salen de sus casas. La patrona se detiene en los pequeños altares de las esquinas, recorre calles enteras hasta regresar al templo, donde se quedará hasta el próximo año.

Por Fernando Vilchez Santisteban
Fotos Eduardo Villarreal

Algunos datos:
Para legar a Celendín hay que partir de Lima a Cajamarca (en avión o por carretra). De allí se toma un bus por cuatro horas de viaje al pueblo.
Celendín es de suelo serrano. Hay frío por las noches y algunos pueden sufrir de soroche. Hay hoteles y buen
servicio de comidas .      

 

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                   http://fernando.bloges.org/img/virgen3.jpg     http://fernando.bloges.org/img/virgen6.jpg                            

Expedición a la Comunidad de Balsapuerto.

Escrito por fernando 24-03-2006 en General. Comentarios (20)

Expedición a Balsapuerto. Una ruta bastante difícil por la geografía cambiante y las excesivas lluvias que hacen el camino muy accidentado. Los ríos son una constante y los paisajes son de lo mejor. Anímense a realizar expediciones pues felizmente aún en nuestro país es posible recorrer zonas casi intactas.

  

http://fernando.bloges.org/img/balsa1.jpg http://fernando.bloges.org/img/balsa10.jpg http://fernando.bloges.org/img/balsa16.jpg http://fernando.bloges.org/img/balsa18.jpg http://fernando.bloges.org/img/balsa4.jpg    

 

Expedición a la Comunidad de Balsapuerto. Ubicado en la provincia de Alto Amazonas, Loreto. Lugar donde residen los Shayahuitas.

 

Partimos de la ciudad de Moyobamba, ocho días de caminata por selva, la mayoría en estado virgen y que fue ruta de investigación por Antonio Raimondi, italiano que llegó al Perú motivado por la fascinante geografía del país.

 

La expedición, compuesta por profesionales en diversas materias, tuvieron por objetivo estudiar la posibilidad de la creación de una reserva natural en la zona, por su riqueza biológica.

 

Fotografía: David Landa. Director de la Expedición.

Para mayor información visiten www.gratisweb.com/tapisho