Chachapoyas de fiesta
Aqui les comparto mi experiencia en Chachapoyas yla Virgen de Asunta, de lo mejor.
No tenía idea de qué podía esperarme realmente cuando llegase a Chachapoyas. Por mi cabeza daban vuelta imágenes de un pueblo perdido de la selva, envuelto de vegetación que servía de nexo para conocer Kuelap, Karajía, Bagua y otros lugares arqueológicos.
Llegué un sábado por la tarde, agotado tras el viaje de dos días desde Lima. Esta noche dormiré temprano, dije, en la habitación donde me hospedé. Pero, con gran sorpresa por mi parte, la noche es animada con la presencia de docenas de jóvenes que conversan en
Fundada en 1832, la ciudad cuenta con más de quince mil habitantes. Las casas, todas pintadas con cal, los viejos tejados y balcones con estilo europeo, dan testimonio que Chachapoyas fue en épocas pasadas una zona donde los españoles debían cruzar obligatoriamente para llegar al resto del territorio. Muchas familias españolas se alojaron aquí. Hicieron lo mismo ciudadanos alemanes, que por muchos años ocupan el distrito de Mendoza. Ahora sus originarios pobladores se entrelazan con los de Chachapoyas; producto de ello, son hermosas mujeres con un aire oriental del río Marañón y las frías tierras alemanas.
Mi llegada coincide con la fiesta patronal que se celebra el catorce de agosto de cada año, en honor a
Empiezan los preparativos
Llegaban compradores de todo lugar. Las vacas lecheras eran las más cotizadas junto con las gallinas de corral. Por la noche, se vendían ricos platos hechos con yuca y carne de res; la chicha de jora nunca faltó.
Mientras tanto, en el pueblo, los mayordomos, al igual que otros pueblos, decoraban las calles con cadenetas, armaban pequeñas grutas con
El diez de agosto se realiza la corrida de toros. Este año no tuvo mayor fuerza que en épocas anteriores por las continuas protestas que se realizan en contra del maltrato de los animales. Pero por la noche volvió la algarabía.
Los petardos no dejan de reventar. Los devotos de
Noches de espontánea amistad
Es fácil hacer amigos en Chachapoyas. Todos quieren invitarme un trago. Ellos consideran un acto descortés el no aceptar la invitación a beber. Pero cómo negarse a tragos tan ricos como el licor de leche o de mora, el poro-poro o el chuchuhuasi.
La música suena por muchas horas, la alegría es desbordante. Pronto amaneció y en
El día once se realiza la pelea de gallos, una actividad sólo para conocedores y criadores de estas aves. Aunque si crueldad hacia estos animales no tiene ezcusa, esta práctica está en la mayoría de pueblos y sus fiestas de Cjachapoyas. La “polla” o premio era de mil soles para el ganador, que rápidamente se la llevó. El doce es la corrida de chasquis. Esta es una antigua tradición que se asemeja a la actividad de los chasquis en el imperio incaico. Pero esta vez no es con fines de enviar mensajes de un pueblo a otro, sino de competencia. Cada provincia del departamento de Amazonas debía mandar a su representante y correr la ruta desde Kuelap a Chachapoyas. El ganador se lleva una caja de cerveza y abundante huarapo para todos.
Es este trago, producto del macerado de la caña de azúcar, que recibe un día especial. Es el festival de huarapo, que se celebra el trece. Las bandas nos acompañan con marineras y huaynos que invitan a bailar. Si uno no tiene pareja, pues no hay problema, todos están dispuestos a bailar. Bajo el cielo azul, el espíritu alegre de los pobladores y el sabor dulce y embriagador del huarapo, se forma un paisaje folclórico inolvidable.
Resulta curioso la devoción religiosa que hay en el pueblo. Lo divino con lo terrenal se conjugan en estas fechas para celebrar la mayor fiesta de Chachapoyas.
El momento crucial
Por la noche,
Un silencio total invadió
Agotado, voy a descansar, pero esta vez con imágenes claras de una ciudad viva y auténtica, que no sólo sirve de paso a otros pueblos, sino que ella misma posee su historia, no dejándose arrastrar por costumbres de los foráneos.
Texto: VILCHEZ SANTISTEBAN, Fernando
Fotos extraidas de www.promperu.com/www.enjoyperu.com