Volver o quedarse. He ahí el dilema.

No me gusta publicar reflexiones personales. Pero esta vez lo hago pues no encuentro otra manera de expresarlo. Cuando vives en una ciudad distinta y recién conoces a la gente, uno se frena en contar ciertas cosas. Felizmente el anonimato de la Internet nos facilita las cosas.


Hay viajes que no sabemos cuándo terminarlos. No se da la ocasión para dar media vuelta y regresar al mundo, al nuestro. A eso que llamamos vida cotidiana. Dejamos todo con la intención de descubrir experiencias y gente nueva... Pero siempre regresamos de donde salimos.

 

Esta vez pasa lo contrario. Y no existe la más mínima prisa por regresar. No extraño ninguna otra cosa, mas que despertar con la decisión de volver. Pero ese día no regresa... Mientras tanto, el viaje continúa y no sé cuándo pararlo. Eso me causa asombro y algo de angustia por saber hasta dónde podemos llegar.

 

No me refiero al sitio, sino al desarraigo... a ese espiritu de desprendimiento. Puede ser aquí o allá, el lugar no importa. Me refiero a hasta dónde estamos dispuestos a no regresar.

 

Egoísmo?. Irresponsabilidad?. No lo se. La vida algún día nos pasará la factura sobre nuestras decisiones. Mientras tanto, hay que seguir viviendo. Toda persona necesita algo de estabilidad, echar raíces en un sitio y proyectarse en cuestiones de familia y trabajo. Hay que dominar esa sensación de huida que muchas veces nos domina.


Zona de conflicto


Pucallpa. Mi actual destino. No me gusta la ciudad y lo digo con seguridad. El polvo, los motocarros, las malas pistas, la tala ilegal, la explotación a los indígenas. Tráfico de influencias, destrucción de la amazonía. Si vieran la cantidad de madera que sale de estos lugares, se asombrarían de la pasividad con que actúan las autoridades.


Camiones gigantes cargando trozos enormes de madera. Son tan grandes que uno calcula que a la naturaleza le abrá demorado más de cien años en levantar estos árboles. Y esto es todos los días. Camiones que van y vienen con esta madera, mucha es de cedro, caoba, shihuahuaco o tantas otras. Todas extraídas de la manera más salvaje y sin ningún programa técnico que asegure el abastecimiento para el futuro.

 


Estamos en el corazón de la amazonía. Aquí vemos lo que se menciona en las ciudades y en las escuelas sobre la destrucción de la naturaleza. Aquí se percibe el problema en toda su magnitud.


Si vieran la cantidad de organizaciones no gubernamentales que trabajan bajo el abanderado de la protección y defensa de los recursos y los derechos de los indígenas. Muchas se llenan los bolsillos y lo único que hacen es agrandar el sistema burocrático, alejando a los afectados de alguna posible solución. Claro que hay escepciones, pero son tan pocas frente al problema que se menciona que se quedarían impávidos. Es como dar patadas hacia el aire. Puñetes de un boxeador que no dan a su contrincante.

 

El tráfico de combustible. La amazonía cuenta con exoneración tributaria. Esto significa que nadie paga impuestos al Estado. Dicha medida fue establecida hace muchos años, para impulsar el desarrollo de la región. Pero esto genera corrupción. El combustible es trasladado clandestinamente a lugares donde no existen beneficios tributarios. Pero también hay buenos proyectos que han prrmitido un ligero crecimiento económico de la amazonía.

 

Hace unos días fue incendiada la oficina de información del Instituto Nacional de Recursos Naturales INRENA. Allí se guardaban importantes documentos sobre el tráfico de madera y los involucrados. Se presume que fue intensional para librar a aquellos grupos que trafican madera ilegal. Es alarmante la manera en que quedan inmunes los delitos. Un mal que lo padece todo el país.

 

El alcalde de la ciudad es involucrado como presunto autor intelectual del asesinato a un periodista. En unas semanas empieza el juicio oral. Ahora se lanza a la reelección y es uno de los favoritos. Se acuerdan de Victor Valdéz Melendez, el congresista de la biblioteca de un millón de dólares y denunciado por violación. Pues está aquí y amenaza con ser presidente regional de Ucayali. Parece todo una confabulación...un plan macabro para obtener el poder de la amazonía.

 

 

Amanecer final

 

Pucallpa es emocionante para cualquier comunicador. Aquí hay información valiosa para trabajar. Sobretodo en cuestiones de corrupción. Es un campo de investigación casi intacto, ya sea en la explotación de recursos o en las mafias de todo tipo. No me cansaría de cubrir datos, pues hay tanto por denunciar o descubrir.

 

A pesar de todo este panorama social, me agrada la manera de cómo la población maneja los problemas. Aqui no se pierde la alegría. Un regalo del calor de la amazonìa para todos los pueblos. Un efecto positivo, a pesar de los bandidos que quieren boicotear y llevarse los recursos naturales.

 

Las puertas abiertas de par en par...nadie quiere dormir...el calor es intenso. Las madres sentadas en las puertas de sus casas, jugando casinos o viendo la gente pasar. Los niños en las esquinas jugando vóley...Los jóvenes estudiando o viendo la tele...otros en el bar o en los parques haciendo cualquier cosa...la vida cotidiana tal y como ocurre en cualquier otro lugar... 

 

La única diferencia es la manera de afrontar los problemas...Nada nos hará doblegar...la alegría sobre cualquier cosa...Mientras tanto, esperamos con ansias la lluvia...ese olor a madera húmeda de los bosques...La tierra absorverá los cántaros de agua que caen del cielo...se limpiarán las calles...se llevará las penas...y seguiremos sonriendo...pues la vida continúa...

 

Mientras tanto, seguir esperando si decidimos partir.....o quedarnos...o partir y regresar...o partir y nunca volver.

 

 

fernando vilchez santisteban

 

visita: www.mundoshipibo.blogspot.com

 

OTRAS REFLEXIONES

 

Los tesoros de la vida. Esos momentos que se disipan con rapidez. Cuántas cosas dejamos en los viajes. Acaso extrañamos algo. Qué es lo que más nos duele dejar.

 

Dónde estás corazón. Por qué nos acostumbramos a la soledad. Nos secamos una lágrima y fingimos una sonrisa. Todo está bien aparentemente. A quién le importará cómo te sientes. No contestas mis correos ni llamadas. Pienso volver y buscarte. Pero pasó tanto tiempo. Aquí todo está de cabeza. Es emocionante. Aunque todo es desorden. Pero hay gente tan noble. A veces me pregunto cómo nos acostumbramos a vivir así. Cómo es que llegamos a aceptar este sistema.

 

Tú estarás trabajando. Te imagino viajando en el autobus. Colgada y apretada como sardina. Viendo tras la ventana. Te acuerdas de las noches de cine. Cuando íbamos a la última programación. O cuando caminábamos sin rumbo hasta cansarnos y nos escondíamos entre la hierba de la Costa Verde. Que lindas horas. Me acuerdo del eclipse de luna. Bebiendo vino en un parque y maravillados del espectáculo que se presentaba entre el cielo y el mar. Nos quedamos hasta el amanecer.

 

Las noches de disco. ¿El Sargento Pimienta sigue abierto?. Y la Noche. Y La Hierbabuena. Ese restorante El Plátano Azul. Que nombre de lo más curioso. Me acuerdo del campamento frustrado. No llegué a tiempo y tú tan enojada. Mi escusa fue el trabajo, del cual renuncié.

 

Y la noche de graduación. Bailamos mucho. A mi no me gusta la salsa pero lo hice muy bien. Esa noche me tomé media botella de pisco. Estábamos tan ebrios, como si fuera la última noche de nuestras vidas.

 

Ahora creo que sí lo fue. Las noches terminaron y el destino nos empuja. Llevo una foto donde estamos los dos. Se las muestro a mis nuevos amigos. Solo estás en mi billetera. Y en mis recuerdos.

 

Sabes. Quisiera viajar como antes, con esa inocencia. Tirando dedo y acampando despreocupado en cualquier lugar. Hoy los viajes parecen ser monótonos. Quisiera que viajes conmigo. Pero no tengo derecho. Tienes tu vida y yo la mía. Tal vez sea mejor así.

 

No quiero acostumbrarme acá.

 

 

 

Vivir en comunidad. De lo cotidiano a lo especial.

Un día cualquiera en la Comunidad de San Francisco es similar a todas los agetreos cotidianos que embargan a todo pueblo. El trabajo diario empieza desde tempano. Los pescadores arreglan sus redes, las mujeres en sus casas atienden a los chicos mientras van cosiendo sus telares o fabricando cerámicas.

 

La agricultura es pequeña y recién se está implantando en la comunidad. La pesca y artesanía siempre fueron las actividades primordiales de este y otros pueblos nativos. Sin embargo, la necesidad alimentaria y la improductividad de grandes hectáreas de tierras está fomentando la siembra de productos amazónicos. Frutas como piñas, plátanos y naranjas; tubérculos como la yuca o mandioca son los principales recursos infaltables en la comida diaria de la gente y se está sembrando para no adquirir a otros mercados.

 

Cerámicas shipibas y su reemplazo 

Pero la labor que más destaca es la cerámica y tejido. Toda la comunidad es como un taller. En la mayoría de casas, se elabora artesanía para la venta a los turistas y exportación, generando ingresos importantes para sus economías.

Sin embargo, la producción artesanal se ha limitado a lo comercial. Ya nadie produce cerámicas para el consumo diario. Las vasijas de barro han sido reemplazados por los vasos y platos de plástico. Las ollas originales ya no existen y se implantó la vasija de acero. Estas cerámicas es solo un producto decorativo, su utilidad se redujo a la comercialización.

Esto es una contradicción muy grande, pues en un pueblo productor de cerámicas, se recurre al plástico por lo barato y durable que es. Es una lástima que las mujeres ya no fabriquen sus vasijas de barro para uso cotidiano.

  

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Sobre los tejidos, las telas las adquieren en el mercado. Lo barato de la producción textil en el mundo ha afectado dicha actividad en quienes viven de ello. Ahora es más fácil comprar una tela a bajo costo, que elaborarla uno mismo. La comodidad trae consigo la pérdida cultural.

En las telas se dibujan las clásicos líneas shipibas que ya mencionamos en otros capítulos. Muchos son bordados con hilos, otros prefieren tintes naturales. Pero al final, el resultado son tapices bastante bonitos y crean un estilo muy marcado y original. Tal vez, el impulso de programas para la producción de algodón y telas, y la enseñanza sobre el valor del trabajo humano en cada pieza, ayudaría a rescatar lo que estamos perdiendo.

 

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www.trochaverde.blogspot.com

Fernando Vilchez Santisteban

Ayahuasca y sus visiones. Trasgresión de prácticas shamánicas.

Sobre la ayahuasca se comentó en el artículo anterior "Pucallpa: Donde el caos y la magia conviven perfectamente". Invitamos a leer sobre dicha planta en el referido artículo. Aquí les ofrecemos algunos datos complementarios.

 

La comunidad nativa de San Francisco es cuna de curanderos. Aquí las sesiones de ayahuasca se realizan muy a menudo. Durante mi segunda visita a este lugar, me dediqué a observar y tomar apuntes sobre los comentarios que recibía de curanderos, enfermos y turistas, muchos de ellos atraidos por las visiones de la ayahuasca.

 

Sin embargo, conversando con el curandero Efraín Ramos Vásquez, me mostró un aspecto poco común sobre la ayahuasca y el trabajo de los curanderos. La planta es considerada como "la medicina sagrada" para ellos. Sin embargo, considera que se está distorcionando su uso. El comercio, originado por el interés masivo sobre los efectos de la planta, está originando que se pierda la real dimensión de ella.

 

Para empezar, la ayahuasca no es una medicina. Es un nexo, un medio de comunicación que el curandero utiliza para detectar la enfermedad del paciente. Es como "una radigrafìa mental", donde el maestro percibe los puntos débiles del enfermo, para luego recetarle la medicina natural, basada en hierbas y plantas, de acuerdo a sus necesidades.

 

Ramos Vásquez señala que no es necesario que el paciente ingiera ayahuasca. Esa es tarea del curandero, quien se prepara y somete a disciplina para realizar dicha labor de médico. Resulta muy fácil que el paciente ayune y se mantenga en reposo sólo para ingerir la planta. Esto es un proceso continuo y no de solo unos dìas.

Refirió que a los pacientes se los somete a dosis altas de ayahuasca, haciéndolos sufrir con los ayunos prolongados. Pero el trabajo mayor lo tiene el curandero.

 

Sobre el por qué la ayahuasca se toma en total oscuridad, resaltó que las visiones son mucho más intensas en la noche, que en la luz del día. Sin embargo, si es una urgencia,  el curandero tiene licencia a beberlo en el día, con el fin de diagnosticar el mal que padece la persona.

 

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La preparación de un curandero es muy dura y prolongada. Debe someterse a una vida equilibrada, sin excesos de ningún tipo. Ayunos prolongados, oraciones, dosis cada vez más altas de ayahuasca ayudarán a una correcta formación del curandero. No se percibe que un discípulo pretenda ser maestro, sin realizar sacrificios.

 

Durante las sesiones, se recomienda la presencia de dos o más curanderos. Esto es porque durante la toma de la ayahuasca se mueven fuerzas espirituales, positivas o negativas, que un solo curandero no podría resistir. El apoyo de otros médicos es importante para que éste no reciba todas las energías negativas que transmita el paciente.

 

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Sin embargo, hizo un análisis sobre el peligro que conlleva el interés masivo sobre la ayahuasca. La comercialización del producto por curanderos que sólo los mueve el interés económico, está afectando la imagen de la planta, relacionándola incluso como "droga" por ciertos sectores de la ciencia. Las normas rigurosas en los aeropuertos para evitar la entrada ilegal de sustancias sicoactivas, está alcanzando a la ayahuasca. Pueda ser que pronto se prohíba el consumo de la planta y su comercialización.

 

Incluso se están haciendo pruebas en laboratorios para crear sus compuestos de manera artificial y comercializarla como droga. Es fácil diagnosticar, aunque suene exagerado, que pronto esta planta sufrirá similar lucha con la hoja de coca. 

Las malas prácticas de turistas en llevar a su país dicho preparado en botellas de vino o cualquier otro empaque, para ser consumida fuera de su contexto real, hace peligrar el verdadero espíritu de las plantas de la amazonía.

 

Sobre los cantos.

En otro capítulo se habló sobre los cantos en las ceremonias. Estos consisten en sonidos guturales o en dialecto shipibo. Su importancia en la ceremonia,es que otorga un equilibrio al paciente, relajándolo. también se ahuyentan a los malos espíritus.

Lo más curioso que comentaron algunos curanderos, es que luego de la ceremonia no se acuerdan de lo cantado. Es como si ellos sólo fueran el instrumento, un parlante donde la planta trata de comunicarse a través de los cantos, y que varían en cada sesión. Ninguno se repite.

 

Algunos musicólogos han tratado de grabar los cantos shamánicos, usando tecnología muy avanzada. Los resultados han variado de acuerdo al interés que los mueve. Ramos Vásquez señaló que donde prima el interés económico, la planta tiende a revertir los efectos, perjudicando a la persona.

De igual modo, muchos pintores beben ayahuasca para inspirarse en las visiones y dibujarlas. Esto es correcto mientras se pida permiso a la planta y se revierta lo prestado en ayuda a la población.  

 

 

Fernando Vilchez santisteban

 

 

Sobre la religión y su impacto en costumbres shipibas.

La llegada del padre franciscano Felipe Lake en 1914 y su posterior trabajo de evangelización en la zona fue aceptado sin mayores inconvenientes por la comunidad. Muchos aceptaron y establecieron las normas cristianas como forma de vida. Pero el problema surge cuando se tocan aspectos profundos en sus costumbres y formas de concebir su mundo.

 

La aceptación de la evangelización se dio lentamente y sin mayores objeciones. La iglesia católica fue bastante tolerante con muchas prácticas. Incluso aceptaban el trabajo de los curanderos y no recibieron mayores condenas tras experimentar con plantas y realizar las sesiones ayahuasqueras.

 

El problema mayor surge con la llegada de la iglesia protestante, que fue bastante radical con muchas costumbres. Esto fue al rededor de 1978, donde se establece la primera iglesia adventista, quien señaló a los curanderos como brujos o demonios y hasta hoy sufren la discriminacación por su trabajo. Muchos dejaron de consumir ayahuasca y participar de las sesiones.

 

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Bautizo en el lago Yarinacocha. Reunión en el templo.

 

Sobre la vida conyugal

Tal vez el aspecto más complicado de entender o erradicar para los misioneros católicos fue la costumbre ancestral de los nativos amazónicos a convivir con varias mujeres. Los curacas y la mayoría de hombres en general, podían mantener las mujeres que quisieran, dependiendo de su capacidad de recursos para hacerlo.

 

Muchos incluso se unian con cinco o seis mujeres, con todas tenía hijos y no existían problemas de celos pues eran tratadas por igual. El enfrentamiento con la Iglesia católica se inicia cuando se trató de cambiar esta costumbre. Para eso, el padre Felipe Lake organizó el primer matrimonio masivo en 1976. Para ello reunió a los hombres y les ordenó a elegir entre sus mujeres y quearse solo con una de ellas.

La mayoría eligío a la más joven y agraciada. Lo que fue motivo de pleitos y celos entre las demás esposas. Aun algunos recuerdan dicho episodio, cuando las mujeres lloraban y se lamentaban por tan dura decisión de sus esposos.

 

De allí en adelante se inició el declive de la iglesia católica. El padre se convirtió en enemigo de casi toda la población por ser causante de la desunión familiar. Desde entonces, el padre y los demás católicos se retiraron de San Francisco, y la iglesia quedó totalmente abandonada y destruyéndose con el tiempo. Los santos y otros objetos sagrados fueron trasladados a la actual Catedral de Pucallpa y de Yarinacocha.

 

Hasta la actualidad, no existe una presencia activa de los católicos en la zona. Sin embargo, otras cinco iglesias se disputan por lograr una mayor adopción de fieles. Estas iglesias pertenecen a los Adventistas, Defensores de la Fe, Asambleas de Dios, Movimiento Misionero Mudial y las Iglesias de Dios del Perú.

Vivienda y arquitectura shipiba.

Las viviendas en la Comunidad Shipiba de San Francisco, como en la mayoría de pueblos de la Amazonía, consisten en "malocas", construcciones de madera y techo de paja.Poseen la característica de ser casas abiertas, con paredes bajas y que permiten el flujo y ventilación. La distancia entre malocas es lo suficientemente amplia para mantener una autonomía del hogar, evitando la saturación de viviendas en una misma zona.

 

Pero en las comunidades más grandes, como en San Francisco, además de las malocas están las casas cerradas, con paredes altas hasta el techo, donde hay ventanas e incluso llegan a cubrir la entrada de luz solar. La mayoría posee puertas y cerrojos, característica que no corresponde a las  viviendas originales del lugar.

Muchos otros están optando por estilos y materiales foráneos para la construcción de sus hogares. El ladrillo y calamina poco a poco se están introduciendo en las calles de San Francisco. Se recomienda a los pobladores detener este tipo de edificaciones y mantener un orden y equilibrio en el paisaje.

 

La energía eléctrica está implantándose en las viviendas. Muchas cuentan con televisión y aparatos de DVD. El teléfono comunitario será reemplazado por las líneas en los hogares. El agua potable está mejorando la salubridad en la población. Incluso cuentan con un puesto médico del estado y el actual colegio ha sido construido con ladrillos y cemento. Una trocha en regulares condiciones comunica a la comunidad con el resto de caseríos, llegando hasta Yarinacocha. El polvo es una constante en el camino, introduciéndose hasta en los dientes.

 

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Sobre el Cementerio

Antes de la llegada de la evangelización, los shipibos acostumbraban enterrar a sus familiares en sus propias viviendas, con la creencia que sus almas los protegerían de las energías enemigas. El cuerpo del difunto era introducido en una enorme vasija diseñada especialmente para tal fin. Era el ataud de los shipibos, que fue desapareciendo hasta hace cincuenta años, donde se estableció la tumba o cajón tal y como lo conocemos. Desde las primeras décadas de 1900, se construyó el primer cementerio comunitario. Hoy todos los actos fúnebres se realizan aqui.

 

     

Fernando Vilchez Santisteban

Vestimenta shipiba. Cambio cultural.

En la comunidad de San Francisco, como en todos los pueblos shipibos, resalta a primera vista la forma de vestir de las mujeres mayores. Sus faldas de algodón poseen ese delineado shipibo tan característico, que hacen de su indumentaria algo muy llamativo y singular.

 

Sobre las mujeres

El elemento alegre en el vestir de las mujeres, son las blusas. De colores intensos y bordes sobresalientes. Su tela puede ser de seda o algodón. Y las usan en todo momento del día. Los accesorios son escasos. Hace más de treinta años se dejó de usar una especie de aro o disco de plata insertado en la nariz. Esto hacía aún más impactante su figura. Pero ahora no existe eso. Solo algunas utilizan collares y brasaletes confeccionados por ellas mismas y con materiales de semillas o mostacillas.

Nunca se usaron zapatos. Hoy las sandalias son una alternativa para sentirse cómodas.

 

Sobre los hombres.

Hace más de medio siglo, los hombres acostumbraban vestirse con "cushmas", túnicas hasta la altura del tobillo y con mangas hasta los codos. Esa indumentaria era de uso diario. Iban a trabajar con ella. Sin embargo, hoy solo se usa en ceremonias o rituales shamánicos. Y es una pieza decorativa, mas no elemental.

La "cushma" fue reemplazada por los pantalones, camisas y corbatas . Algunos utilizan los chalecos con bordes shipibos. Estas son nuevas creaciones que le otorgan un matiz local.

 

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Pérdida de indumentaria y su reemplazo

El principal problema en la vestimenta de los shipibos y en la mayoría de comunidades, es la pérdida de la cultura. En la actualidad niños y jóvenes ya no visten como sus padres, ni mucho menos como sus abuelos. Prefieren los jeans, camisetas de colores sintéticos, zapatillas y todas esas monadas típicas del mundo occidental.

 

Muchos incluso llegan a negar el uso de su vestimenta originaria. Se colocan sus faldas y cushmas para vender un espectáculo al foráneo. Todo quedó en el ropero de los recuerdos de los abuelos. Todo pasó a la anécdota, a la historia.

  

Fernando Vilchez Santisteban

Líneas Shipibas: un entramado de ideas.

Continuo con mi narración de la Comunidad Shipiba de San Francisco.

 

Si visitan este lugar, o cualquier otra comunidad shipiba, resaltará a su vista las líneas que están plasmadas en casi todos los objetos de la población. En las ropas, en las cerámicas, las fachadas de las casas incluso. Es que las líneas shipibas tienen algo de misterio y atracción que hacen difícil comprenderlo.

 

Este conglomerado de líneas se asemejan a un intrincado laberinto, y son plasmados por los shipibos desde tiempos ancestrales. No existe una investigación profunda sobre el origen e inspiración de los shipibos para crear estas líneas. La mayoría de teorías se mezclan con mitos del lugar. Lo mágico y astral están presente en los testimonios de la población. Entre las versiones, basadas en conversaciones de los miembros de la comunidad son:

 

Las visiones que se producen bajo el efecto de la ingesta de la ayahuasca. Muchas de estas personas aducen visualizar el conglomerado de líneas bajo intensas sesiones para luego reproducirlos en las cerámicas.

 

Existen unas plantas, donde las líneas o nerbaduras de sus hojas, son tan intensas que muchas madres extraen un líquido luego de exprimirlas, para echarse unas gotas en sus ojos. El efecto de tal sustancia produce en ellas las visiones sobre las líneas y las formas para plasmarlo en sus tejidos.

 

Muchos otros indican que la inspiración proviene de diversos elementos de la naturaleza. Incluso lo asemejan en la piel de ciertos peces, la textura de ciertas piedras, entre otros.

 

La escasés respecto al origen de una investigación científica al respecto es casi nula. Las versiones sobre la inspiración de los shipibos es totalmente válida y certera en la mayoría de casos. En lo personal, esas líneas tan extrañas están dibujadas en casi todos los elementos de la naturaleza. Una relación muy profunda que cuesta entender sobre cómo los shipibos encontraron esa inspiración.

 

Nuevas tendencias

En San Francisco, y muchos otros pueblos shipibos existen una nueva generación de artistas, propulsores de una técnica bastante original y novedosa. Ellos dan forma a las ancestrales técnicas del delineado shipibo, entremezclados con seres mitológicos, sirenas y serpientes. Resaltan el mundo celestial y terrenal. La intensidad de colores y formas permite crear un esapacio de mucho potencial para estos artistas. Entre ellos están:

Pablo Amaringo. Pintor reconocido en toda Pucallpa. Se inicó en la pintura desde 1958. Desde entonces, sus trabajos han recorrido el mundo entero. Sus tendencias son el Neo Amazónico. Se inspira en las visiones que tuvo durante muchos años luego de estudiar las plantas y estar involucrado en el mundo del curanderismo. Sus estudios sirvieron para investigaciones en la ayahuasca. Creó la escuela de arte UsKo Ayar (Príncipe Sabio) que por muchos años instruyó a jóvenes artistas. La indiferencia que sufre hoy el arte en Pucallpa ha determinado a cerrar tan valiosa escuela.

Incluso muchos se retiraron porque la escuela no ofrecía una constancia educativa a nombre de la Nación. Ello desanimó a muchos alumnos. Pero los que continuaron, exponen sus trabajos en todo el mundo.La artritis ha afectado el normal proceso creativo de Pablo Amaringo. Pero lo hace cada cierto tiempo y sin apuros.

 

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Fernando Vilchez Santisteban

Mundo Shipibo: Comunidad de San Francisco

 Les comparto un pedazo de vida cotidiana de la étnia shipiba, en la Comunidad de San Francisco, Pucallpa.

 

La Comunidad Nativa de San Francisco se ubica a pocos minutos de la Ciudad de Pucallpa, en la Amazonía Peruana. Aqui viven más de 300 familias shipibas, la tercera etnia más grande del país. Aunque ahora viven muchos mestizos, poblaciones que vienen de otros sectores a convivir y trabajar con ellos. Ahora existe una convivencia bastante sólida entre nativos y foráneos. Sin embargo, lo que hace a uno determinar visitar este lugar son la riqueza cultural, linguística, además de la variedad de plantas medicinales, que favorecen el estudio botánico y fomentan el desarrollo del curanderismo.

En otro artículo se comentó sobre dicho pueblo de una forma somera. Esta vez narraremos aspectos más profundos de la comunidad. Sus problemas, el choque cultural con occidente, la fiebre de la ayahuasca y sobretodo de la cosmovisión shipiba. El siguiente texto es parte de una serie de datos que fui adjuntando, luego de convivir varias semanas con este grupo tan interesante. La información se basa en testimonios y entrevistas que realicé a diversas personas de la comunidad. Artistas, curanderos, ceramistas, niños estudiantes, autoridades, turistas y toda una serie de personajes que irán conociendo a medida que narre estas experiencias.

 

Mi llegada

Llegué por segunda vez a la Comunidad de San Francisco a mediados de abril del 2006. Regresé motivado por un proyecto de fotografía y periodismo escolar que propuse al Jefe de la Comunidad, Mateo Arévalo. Persona muy valiosa, quien aceptó sin dudar el desarrollo de dicho trabajo con los jóvenes del lugar. Desde Lima, mi ciudad originaria, junté el material didáctico suficiente para mostrar a los alumnos. Unas revistas, equipo de fotografía, separatas,libros y todo lo que pude cargar en mi mochila. La ansiedad y curiosidad por encontrarme con un espacio nuevo me hacía apurar los preparativos. Es un mundo nuevo desde nuestra cosmovisión occidental de todas las cosas. En muchas tribus y pueblos de la Amazonía aún persiste una relación muy estrecha con lo natural. Lo místico, cósmico, mitos y todo lo mágico se mezcla en estos lugares, quedando muchas veces sin fundamento nuestros conceptos consolidadados en el mundo que llamamos civilizado.

 

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Me hospedé en casa del Jefe Mateo, cansado después de un larguísimo viaje, pude dormir en una habitación rodeado del bosque espeso y abundante de esta parte del país. Fue una noche muy intensa. Esa vez dormí con el ruido de los grillos y sapos entrando con fuerza por todas las ventanas. Con una paz como no sentí desde hace mucho tiempo, me quedé dormido, agradecido a Dios por esta hermosa experiencia. Así desperté, con el canto de aves muy extrañas, el sol entrando a raudales por todos lados y con las pilas para iniciar mi trabajo.

 

Presentación a la comunidad

Afuera de la casa me esperaban. La comunidad quería saber de mi trabajo. Rodeado de hombres y mujeres que hablaban en un dialecto que no entendía, procedí a presentarme y explicar a todos el referido proyecto. Luego de la aceptación popular,pude respirar profundamente. Al fin era aceptado por la mayoría. Luego vino los preparativos para mi primera clase. Más de 25 jóvenes iniciaron el taller. Fue muy difícil al principio. Como dije, nuestra cosmovisión es muy distinta y yo debía acoplarme a ellos. Era yo quien tenía que aprender a hablar su idioma, a entender esa concepción de la vida que hasta hoy me resulta difícil de comprender.

 

Pasé muchos días hablando con mis alumnos. Anotando todo lo que veía. Las clases eran muy intensas pues debía coger el ritmo de ellos. En un principio me costaba entender lo que escribían y la manera de hacerlo. Hasta que uno de ellos me dijo palabras muy sabias: "No te fijes en la forma, sino en el fondo"."Ellos te muestran el mensaje, tú debes pulirlo". Y eso fue la clave de todo. Desde allí no descuidé esos aspectos ortográficos, sino además, me centré en lo que transmitían. Una información muy valiosa empezó a caer desde entonces. Comprendí que esos datos no se encuentran registrados en libros o textos. No hay escritores shipibos aquí. Es que toda la información se tranbsmite de manera oral o por dibujos.  

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Sobre el término shipibo, existe la versión que éste proviene de los shipis, uos monos pequeños y son muy amigables. No rechazan a las personas y conviven con ellos. Viven en manadas y entre los árboles. Sobre el término BO es el prural: shipibos.

Dicen que este nombre se adjudicó a los pobladores de la zona por convivir prácticamente con estos monos, que cada vez es más dificil de encontrarlos.

 

Sobre su fundación

Cuentan los pobladores que en esta zona, los primeros shipibos se establecieron aquí por las condiciones de la tierra y su gran extensión. Eran apenas seis familias las que vivían en la zona.Todas dirigidas por el "curaca", personaje líder de la tribu.

Así vivieron hasta el cuatro de octubre de 1914, al llegar a la comunidad el padre franciscano Eneique Felipe Lake, quien propuso al curaca Salvador Lopez establecer la primera comunidad cristiana. Luego de una reunión con todos los miembros del lugar, lograron acceder al pedido del franciscano. de esta forma la evangelización llegó a la zona, creando una serie de cambios fundamentales a sus ceencias. El mundo shipibo nunca volvió a ser el mismo.

 

Luego de celebrar una misa y contar con la venia de los miembros de la tribu, se le bautizó a la comunidad con el nombre de San Francisco de Asís. Antes de aquel nombre, la comunidad se llamaba Jepe-Wesha o isla de Yarina. En la actualidad, la comunidad de San Francisco pertenece al distrito de Yarinacocha (Jepe Ian). El término yarina proviene de una palmera que crece en las laderas del lago del mismo nombre.

 

Tras construir la primera iglesia cristiana,se funda la escuela misionera católica, funcionando hasta 1930, donde el estado peruano establece la primera escuela mixta estatal.

 

En 1957, la comunidad recibe el título de propiedad, con una  dimensión de 1900 hectáreas de ancho y 7333 hectáreas de fondo. En 1975 la comunidad se establece en el Registro Nacional de Comunidades Nativas y Campesinas del Perú. Y se establecen como sus anexos a los pueblos de santa Clara, Nueva Egipto y Santa Inés.

 

Sobre los curacas

La Comunidad de san Francisco fue dirigida por cinco curacas,encargados de administrar la comunidad por cinco años. Ellos fueron Salvador López, Miguel Quito, Belisario Collantes, Luis López y su hijo, el útimo curaca, Ernesto López, quien fallece en 1966. Desde 1970 en adelante, la comunidad está gobernada por los Jefes, quien es elegido por toda la población por voto popular y posee una representación legal en todo el país. Desde ese mismo año se crean otros puestos jerárquicos como el agente municipal, teniente gobernador, juez de paz y ronderos comunales.

 

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El anciano de mayor edad en la Comunidad. Abuelo Martìn (88 años)

 

Datos proporcionados por Jorge Yui Chavez. Mil gracias a él.

Fernando Vilchez Santisteban

Corridas de Toros: Fiesta de sangre

¿Qué se puede decir de las corridas de toros?. Una tradición tan arraigada en nuestros pueblos, en zonas urbanas y rurales, en toda fiesta patronal no falta. Aqui unas reflexiones de tan sangrienta fiesta. La historia cambia, las costumbres también pueden hacerlo.

 

El 15 octubre 1978, la Unesco proclamó la Declaración Universal de los Derechos de los Animales. Reconociendo que tienen derecho a la vida, cuidado razonable y protección contra actos de crueldad y explotación por parte del hombre. En algunos países existen sanciones drásticas contra quienes maltratan a sus animales,  llegando a prohibirles tener animales incluso por el resto de la vida.  

El Código Penal Peruano considera faltas contra las buenas costumbres: el que comete actos de crueldad contra un animal, lo somete a trabajos manifiestamente excesivos o maltrata; será reprimido hasta con sesenta días multa. Si a consecuencia de aquellos actos, el animal muriera, la pena será de 20 a 300 día multa. El Juez podrá en estos casos prohibir al infractor la tenencia del animal  Art. 450-A.Ley 27265 de Protección a los animales.

Decreto Ley 821 y Resolución Directorial 175/INC del 27 mayo 1997 todavía considera espectáculos culturales a las corridas de toros, peleas de gallos, etc y además los exonera de impuestos.  

 

Algunos pensadores opinan:

Pitágoras: Quienes matan a los animales tendrán una mayor tendencia a masacrar a sus semejantes.

Leonardo da Vinci: Un día cuando la humanidad sea verdaderamente civilizada, el hombre condenará en la misma medida cada forma de violencia, sea esta cometida contra los animales o contra los seres humanos.

Mahatma Gandhi: La Grandeza de una nación y su progreso moral pueden ser juzgados en el modo en que trata a sus animales....Mantengo que cuanto más indefensa está una criatura, más derecho tiene a que el ser humano la proteja de su crueldad".

Berthold Averbach: El medio más seguro para valorar el grado de educación de un pueblo y el progreso moral de un hombre, consiste en la manera como consideran y tratan a los animales.

Honorato Balzac: Muchos animales son cristianos para compensar la cantidad de cristianos que son animales.

Tristan Bernard: Dos cosas me admiran: La inteligencia de las bestias y la bestialidad de los hombres.

Maurice Ravel : La Tradición es la personalidad de los imbéciles.

Miguel Delibes: Las corridas son un espectáculo con un suplicio paulatino.

Miguel de Unamuno: Siempre me han aburrido y repugnado las corridas de toros.

 

La Declaración Universal de los Derechos de los Animales, proclamada el 15 de octubre de 1978 por la UNESCO y posteriormente por la Organización de las Naciones Unidad en su artículo tres, letra A señala: Ningún animal debe ser sometido a malos tratos ni actos crueles. El artículo 10 letras A y B señala: Ningún animal debe ser explotado para esparcimiento del hombre.

 

Las exhibiciones de animales y los espectáculos que se sirven de animales son incompatibles con la dignidad del animal. El artículo 11 señala: todo acto que implique la muerte de un animal sin necesidad es un biocidio, es decir, un crimen contra la vida. El artículo doce, letra A señala: Todo acto que implique la muerte de un gran número de animales es un genocidio, es decir, un crimen contra la especie. El artículo 13, letra B señala: las escenas de violencia en las cuales los animales son víctimas deben ser prohibidas en el cine y en la televisión salvo si tiene como fin el dar muestra de los atentados contra los derechos del animal. el artículo 14,letras A y B señala: los organismo de protección y salvaguarda de los animales deben ser representados a nivel gubernamental. Los derechos del animal deben ser defendidos por la ley, como lo son los derechos del hombre.

 

Fuente: Frente Antitaurino en Defensa por la vida.

Fotos extraidas de: www.angelfire.com

 

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Chachapoyas de fiesta

Aqui les comparto mi experiencia en Chachapoyas yla Virgen de Asunta, de lo mejor.

No tenía idea de qué podía esperarme realmente cuando llegase a Chachapoyas. Por mi cabeza daban vuelta imágenes de un pueblo perdido de la selva, envuelto de vegetación que servía de nexo para conocer Kuelap, Karajía, Bagua y otros lugares arqueológicos.
Llegué un sábado por la tarde, agotado tras el viaje de dos días desde Lima. Esta noche dormiré temprano, dije, en la habitación donde me hospedé. Pero, con gran sorpresa por mi parte, la noche es animada con la presencia de docenas de jóvenes que conversan en la Plaza de Armas, otros abarrotaban las discotecas y pubs. Los mayores recorren las tiendas y restaurantes muy animados. Es que Chachapoyas es todo un centro urbano, que equilibra muy bien el arte colonial con la modernidad.

Fundada en 1832, la ciudad cuenta con más de quince mil habitantes. Las casas, todas pintadas con cal, los viejos tejados y balcones con estilo europeo, dan testimonio que Chachapoyas fue en épocas pasadas una zona donde los españoles debían cruzar obligatoriamente para llegar al resto del territorio. Muchas familias españolas se alojaron aquí. Hicieron lo mismo ciudadanos alemanes, que por muchos años ocupan el distrito de Mendoza. Ahora sus originarios pobladores se entrelazan con los de
Chachapoyas; producto de ello, son hermosas mujeres con un aire oriental del río Marañón y las frías tierras alemanas.

Mi llegada coincide con la fiesta patronal que se celebra el catorce de agosto de cada año, en honor a la Virgen de Asunta. La celebración comienza el día nueve con una feria artesanal, agraria y ganadera. El escenario de esta actividad es la pampa de Higos Urco, territorio donde se produjo la última batalla contra los españoles antes de la Independencia, el 8 de julio de 1821. Datos históricos narran que en esta lucha las mujeres del pueblo realizaron un papel muy activo. Ante la presencia del enemigo0, éstas se descubrieron los pechos, intimidando a los españoles, actitud que fue aprovechada por los guerreros chachapoyanos, derribando al enemigo rápidamente.

Empiezan los preparativos
Llegaban compradores de todo lugar. Las vacas lecheras eran las más cotizadas junto con las gallinas de corral. Por la noche, se vendían ricos platos hechos con yuca y carne de res; la chicha de jora nunca faltó.
Mientras tanto, en el pueblo, los mayordomos, al igual que otros pueblos, decoraban las calles con cadenetas, armaban pequeñas grutas con la Virgen de Asunta en las esquinas.
El diez de agosto se realiza la corrida de toros. Este año no tuvo mayor fuerza que en épocas anteriores por las continuas protestas que se realizan en contra del maltrato de los animales. Pero por la noche volvió la algarabía. La Plaza de Burgos reúne a cuatro bandas que compiten entre sí.
Los petardos no dejan de reventar. Los devotos de la Virgen se reúnen para observar el primer recorrido por el pueblo. Cerca de las diez de la noche las calles se desocupan. El movimiento está ahora en las discotecas.

Noches de espontánea amistad
Es fácil hacer amigos en Chachapoyas. Todos quieren invitarme un trago. Ellos consideran un acto descortés el no aceptar la invitación a beber. Pero cómo negarse a tragos tan ricos como el licor de leche o de mora, el poro-poro o el chuchuhuasi.
La música suena por muchas horas, la alegría es desbordante. Pronto amaneció y en la Plaza de Armas, incansables, las bandas de música aún tocaban sus huaynos melancólicos.

El día once se realiza la pelea de gallos, una actividad sólo para conocedores y criadores de estas aves. Aunque si crueldad hacia estos animales no tiene ezcusa, esta práctica está en la mayoría de pueblos y sus fiestas de Cjachapoyas. La “polla” o premio era de mil soles para el ganador, que rápidamente se la llevó. El doce es la corrida de chasquis. Esta es una antigua tradición que se asemeja a la actividad de los chasquis en el imperio incaico. Pero esta vez no es con fines de enviar mensajes de un pueblo a otro, sino de competencia. Cada provincia del departamento de Amazonas debía mandar a su representante y correr la ruta desde Kuelap a Chachapoyas. El ganador se lleva una caja de cerveza y abundante huarapo para todos.

Es este trago, producto del macerado de la caña de azúcar, que recibe un día especial. Es el festival de huarapo, que se celebra el trece. Las bandas nos acompañan con marineras y huaynos que invitan a bailar. Si uno no tiene pareja, pues no hay problema, todos están dispuestos a bailar. Bajo el cielo azul, el espíritu alegre de los pobladores y el sabor dulce y embriagador del huarapo, se forma un paisaje folclórico inolvidable.
Resulta curioso la devoción religiosa que hay en el pueblo. Lo divino con lo terrenal se conjugan en estas fechas para celebrar la mayor fiesta de Chachapoyas.

El momento crucial
Por la noche, la Plaza de Armas daba la bienvenida a la venerada Virgen de Asunta, vestida con ropas de seda blanca y gasas. Los fieles conducían a la virgen alrededor de la plaza. Los petardos no cesaban. Las puertas de la Catedral se abrieron de par en par. En el interior, el coro cantaba a viva voz cánticos de alabanza; el olor de flores invadía el recinto. Todo estaba listo para recibir en cualquier momento a la sagrada imagen.
Un silencio total invadió la Catedral cuando la virgen llegó. Todos elevaron una oración. Las puertas de la Catedral se cerraron. Mañana, catorce, era el día principal. Pero ya no abría más baile ni bandas. Esta vez la fiesta era toda una ceremonia religiosa.

Agotado, voy a descansar, pero esta vez con imágenes claras de una ciudad viva y auténtica, que no sólo sirve de paso a otros pueblos, sino que ella misma posee su historia, no dejándose arrastrar por costumbres de los foráneos.


Texto: VILCHEZ SANTISTEBAN, Fernando

Fotos extraidas de www.promperu.com/www.enjoyperu.com


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Tupe: pueblo con espíritu e idioma propio

Este destino es ideal para quienes gusten de la investigación, el folclor, la vestimenta y todo lo relacionado al turismo cultural

Tupe es como un gigantesco mural, con muchos elementos difíciles de interpretar pero en su conjunto forman un paisaje admirable. El resultado es un pueblo lleno de contradicciones, con una realidad social bastante dura, pero con su gente e historia maravillosa.
Todo el lugar está cargado de enseñanzas y costumbres ancestrales que tratan de lidiar con una modernidad que se mete sin ningún permiso en la vida de los tupinos.
Ubicado en la provincia de Yauyos (Lima), San Bartolomé de Tupe se esconde en medio de empinadas y rocosas montañas. Para llegar hay que recorrer un serpenteante y polvoriento camino que se inicia en Catahuasi y se prolonga por más de seis horas de agotadora caminata.
Al llegar pareciera que Tupe está deshabitado. El silencio que alberga la plaza principal crea una sensación de expectativa por lo que luego pueda pasar. Poco a poco la incertidumbre se esfuma y tímidamente los niños salen de las esquinas para luego embaucar al peregrino en una serie de interrogantes y bromas, quieren saber el motivo de la visita y las cosas que se lleva como equipaje.

IDIOMA ANCESTRAL
Definitivamente lo que más caracteriza a los tupinos es su lenguaje: el jaqaru, cuyos orígenes se remontan a los primeros siglos de nuestra era y ha perdurado en este lugar. Tupe es considerado la única población del país donde se habla el jaqaru. Por siglos fue la lengua más importante de la región, extendiéndose por Lima y Nazca hasta llegar a Ayacucho, donde se inició la cultura Wari, sociedad bélica que sólo fue derrotada por los incas. Prueba de aquella envergadura es que aún perduran caminos que parten desde Nazca a Tupe y también hasta Saysa en Apurimac. Rutas que los antiguos tupinos usaban para el comercio y pastoreo hasta los inicios del siglo XX.
El jaqaru es lengua hermana del aymara y el kawki (idioma casi extinto que solo se habla en Cachuy, anexo de Tupe). Los tres idiomas provienen del Proto Jaqi o lengua madre. De ellos, el aymara es hablado por millones de personas en Perú, Bolivia, norte de Chile y Argentina.

El jaqaru era hablado por varios miles en diversas regiones del centro. Al transcurrir el tiempo, su uso se ha reducido solo a la población de Tupe. Tal vez por su difícil acceso geográfico no logró mayor influencia de otras lenguas como el quechua. Hoy la población tupina es bilingüe. La enorme presión de la lengua española genera ciertos cambios y modificaciones en el jaqaru. Ambas lenguas son aceptadas por todos, aunque con mayor inclinación por el castellano.

En Tupe la población no supera los 800 habitantes, ancianos y niños en su mayoría. Son los primeros quienes hablan el jaqaru en su forma más original. Pero en las últimas generaciones existe una notoria pérdida y deficiencia en el uso del idioma. la sobrevaloración del castellano y su cultura trae como consecuencias que algunos nieguen el uso del jaqaru. El Ministerio de Educación en conjunto con otras instituciones tratan de implantar el jaqaru como segundo idioma, capacitando a los profesores y ofreciendo material educativo bilingüe para una población escolar que no supera a los cien.
Estudios realizados por la lingüista Martha Hardman y la tupina Nelly Belleza permiten que el jaqaru posea actualmente una gramática, cuyo uso es implantado dentro de la enseñanza escolar. De esta forma, se pretende consolidar el uso del idioma que sobrevivió por cientos de años de manera oral.

TRAJES LLAMATIVOS
Un elemento peculiar en Tupe es la vestimenta de las mujeres y niñas: con trajes bajo la rodilla, de tela roja, estilo escocés; faja roja en la cintura, con iconos de andenería y figuras geométricas; pañuelos color granate que les cubre la cabeza y un manto oscuro y grueso que las protege del frío. Pero lo que más resalta en su vestir son los accesorios que usan las mujeres mayores. En el pecho cuelgan los “topos”, discos enormes de plata labrada en nueve décimas; llamativos aretes que adornan su rostro, dándoles un aire de elegancia y soberbia. Todos estos accesorios pueden costar varios cientos de soles. Por eso, solo los usan en ocasiones muy especiales. Existen registros que indican el uso de estos elementos desde hace más de 500 años. Incluso el cronista Huamán Poma de Ayala hace referencia a ellos en sus lienzos sobre la vestimenta wari.
El uso de la tela escocesa empezó aproximadamente en la década del setenta, cuando ciertos comerciantes llevaron la tela al lugar y tuvo gran aceptación por el bajo precio y por lo abrigadora que es. Anteriormente sus vestidos eran de tela negra con finos detalles. Aún se puede apreciar a las más ancianas que usan estos trajes llamados “anacos”,sobretodo las fiestas del pueblo. Los hombres no usan algo tan llamativo. Lo fundamental es el sombrero negro y faja en la cintura.

VIVIR EN LO ALTO
Ubicado a 2830 msnm y con clima cálido por el día y frío por la noche. Tupe es un pueblo esencialmente ganadero, la abundancia de pastos garantiza la crianza y producción de queso. Sus tierras frías son poco aprovechadas. La agricultura es prácticamente de subsistencia, con una producción esencial de papas, maíz y ocas, alimentación básica de los tupinos.

Pero el rasgo geográfico más resaltante es el “tupinachaka” o “tupe viejo”, gigantesca montaña de piedra sólida que se alza a manera d escudo protector de Tupe. Y es en las diversas montañas que lo rodean donde se esconden diversas edificaciones, vestigios de antiguos habitantes y que aún no se investigan.
Los hogares tupinos son bastante sencillos. El aspecto gris de las piedras, material con que son construidos, crean una sensación de melancolía frialdad. Los techos eran de paja, para ser reemplazados hoy por las nada estéticas calaminas. Las cocinas no poseen chimeneas, la quema de leña enrarece el aire del hogar.
La llegada de la energía eléctrica está modificando rápidamente la vida apacible de los tupinos. El acceso a la televisión y los aparatos de DVD generan expectativas en los más jóvenes quienes, al llegar la noche, rodean los hogares que lo poseen para ver películas norteamericanas, muchas de ellas en estreno incluso.
Tupe no está en condiciones de recibir turistas. La población aún no percibe el potencial de atracción que generan sus costumbres. Aquí no hay restaurantes ni ningún otro servicio. A excepción de un hospedaje municipal en condiciones precarias. Al contrario, Tupe es un destino de interés para el estudio y la observación de una cultura ancestral que perdura en el tiempo.

Para visitar Tupe:
- Tomar bus desde Lima a Cañete. Allí existen pequeños autos que lo llevan a Catahuasi (último pueblo de Cañete). Desde allí se inicia el camino hacia Tupe. Antes de llegar está el poblado de Aiza, donde ya se percibe el uso del jaqaru.
- Aunque no existen restaurantes, en algunos hogares ofrecen alimentación a los visitantes a muy bajo precio. Existen bodegas donde se puede adquirir frutas y otros comestibles.
- La fiesta principal es en los primeros días de agosto con la “fiesta de la erranza”, acto que consiste en marcar al ganado por sus respectivos dueños.
- La fiesta al Patrono San Bartolomé es el 24 de agosto donde se abre por única vez el antiguo y descuidado templo, construido en 1821. Ese día hay misa y procesión.
- También se venera a la Virgen de la Candelaria (2 de febrero).
- Si no desea alquilar un habitación, en Tupe existen extensas áreas para armar campamentos.
- Aquí no hay agua potable. Procure llevar su propia agua y/o pastillas de cloro. El río es el único proveedor de este elemento.
- No olvide el repelente. Es frecuente la invasión de moscas, mosquitos y pulgas.
- Lleve ropa ligera y de abrigo

 Textos:Fernando Vilchez Santisteban

 

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Yunsa: fiesta a la destrucción.

La historia cambia, las costumbres también pueden hacerlo. Paremos las yunsas.

 

En la mayoría de fiestas locales, sobretodo en época de carnaval se realiza la Yunsa o Tumbamonte. Actividad que consiste en adornar un árbol con regalos, globos y serpentina. En la plenitud de la fiesta, para alegrar aún más los ánimos, la gente hace ronda alrededor del árbol y mientras van bailando, cada uno de los participantes le da hachazos al árbol hasta que este caiga. Una vez que cayó todos se abalanzan a él a recoger lo que cuelga de sus ramas.

Una tradición aparentemente inocente pero en el fondo demuestra el poco valor que le damos a los árboles. En nuestro país, sobretodo en la ciudad de Lima, donde los árboles son escasos, no se frena esta práctica.

La relación hombre – árbol no existe. Por eso es que nuestra Amazonía está desapareciendo pues no existe amor hacia los árboles, creemos que porque crecen luego de cortados podemos tratarlos y divertirnos como lo hacemos con las yunsas. Las industrias madereras hacen de las suyas porque no encuentran oposición, pues en fiestas como estas se demuestra el poco interés por los árboles.

Que bueno sería que bailemos frente a un árbol sembrado en vez de uno caído y de la peor forma que podemos hacer. Justificamos la tala para la diversión.

La historia está cambiando y así como existe una corriente que se niega a las corridas de toros, tan arraigada en las fiestas populares, algún día esta práctica de la yunsa también estará en el ojo crítico.

 

Hay cosas que podemos hacer. No permitir que los municipios autoricen estas fiestas y negarse a participar en ellas. Los peruanos estamos tan predispuestos a la diversión que no medimos sus consecuencias. En la yunsa incluso se designan padrinos para el siguiente año, se llama a la orquesta del pueblo y mucho dinero se mueve para la fiesta.

 

Sembremos un árbol y tendremos un mejor motivo para danzar alrededor de él. Bailemos sobre los árboles que cuidamos. Y construyamos unan relación positiva con ellos.

 

Fernando Vilchez Santisteban

Fotos: www.todaslassangres.com

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Virgen del Carmen pasea en Celendín.

Les comparto una de las fiestas religiosas más importantes de Cajamarca. Ojalá les agrade y les produzca recuerdos de su tierra.

 

Si hubiera que elegir a la Virgen más venerada del Perú, sin duda, la Virgen del Carmen se llevaría dicho título. Es que son decenas los pueblos que la consideran como su patrona que no escatiman gasto alguno para celebrar su fiesta a lo grande. Celendín no es la excepción. Su gente sabe mantener a la Mamacha Carmen contenta. Todo empieza con varios meses de anticipación, donde los organizadores, conocidos como mayordomos, trabajan para que hasta el más pequeño detalle refleje la importancia de la Virgen en sus vidas. Conocida en toda América como la patrona de las almas del purgatorio, con el escapulario como símbolo protector y el Niño entre su brazo izquierdo, transmite una sensación de grandiosidad que las devotas celendinas mantienen durante todo el año. Pero en los días de fiesta, que empieza el 15 de julio y se prolonga hasta los primeros días de agosto, la señora viste trajes bordados en hilos dorados; las flores, tules y corona adornan su cabeza y el terciopelo resalta mucho más la fineza de su figura.


Preparando la fiesta
A cuatro horas de Cajamarca (Perú), Celendín empieza a recibir el mayor número de visitantes. ES la temporada alta de turismo y los hoteles no se abastecen. Las calles se adornan con globos y serpentinas, se levantan pequeños altares en ciertas casas y el alboroto del gentío crea el ambiente festivo. En Perú, toda fiesta patronal no sería tal sin la presencia de fuegos artificiales y quema de castillos. Y esta norma se cumple también en Celendín. Con el estadillo de petardos y el cielo salpicado con luces fugaces y la población reunida en la Plaza Principal, el festejo promete no dejar a nadie indiferente. La construcción de estos castillos puede costar varios cientos de soles. Manos especializadas dan forma a las cañas, material con que se construye el castillo, que pueden alcanzar hasta diez pisos de altura, toda una obra arquitectónica.

Música por doquier
Durante las noches de fiesta, los músicos son los autores de tanto baile. Sus bandas, al ritmo de bombos, trompetas y platillos, agrupan a citadinos, campesinos y foráneos, todos prestos a mover el cuerpo al compás musical. Las bandas parecen incansables, durante las noches de fiesta, nos hacen recordar su importancia en las costumbres religiosas de todo el país. Por las esquinas de la Plaza abundan los puestos de comida, el aguardiente y el algodón dulce. Otros divierten a los pequeños con juegos de azar y tiro al blanco. Pequeñas ferias parecen armarse en cada esquina.

Festival de sangre
Los espectáculos taurinos son parte dela fiesta a la virgen. La plaza de toros del lugar es única en el mundo, pues cada año se erige una frágil estructura de madera que parece no soportar a los miles de espectadores durante los cinco días de corridas. Toreros de diversos países llegan hasta aquí. Se sacrifican quince toros en las arenas, un derroche de sangre. Al parecer la tradición es más fuerte que cualquier gasto de dinero, tanto que los celendinos niegan el uso de la plaza de toros construida con cemento, una edificación abandonada que lo reemplaza la explanada de madera, y al finalizar la fiesta se desarma hasta el próximo año.


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Corrida de Toros. Tradiciones que deben cambiar.

 

En la Catedral la historia es otra. Sus puertas abiertas de par en par, reciben a todo el que quiera contemplar a su patrona. Peticiones, rezos, lágrimas y cánticos se mezclan en el recinto. Todo está listo para la misa principal. Las autoridades locales en primera fila. Los humildes fieles buscan un lugar donde estar, hasta el último rincón está ocupado, la devoción a la virgen es tan grande que esos detalles son de poca importancia. Ella, desde el altar, observa la congoja de su gente, pero no te todos.
Afuera el baile continúa. La quema de castillos obliga levantar el cuello a cada momento. Las “vacas locas” y los “hombres chispa” rompen con las aglomeraciones de gente. Este es un juego que consiste en encender una especie de antorcha en forma de vaca y humanoide, cubiertos con fuegos artificiales. Desde el interior de esas antorchas, un hombre se encarga de levantarlas y hacerlas correr al tiempo que las chispas ahuyentan a todo el que se cruza en el camino. En el escenario, ubicado en una esquina de la plaza, desfilan grupos musicales. La tecnocumbia y los huaynos retumban los oíos de tal forma que nadie se percata de lo que ocurre dentro del templo. Pero al alba todo cambia, pues la virgen se roba la atención de todo el pueblo. Ella saldrá en procesión.

Entre flores e incienso
Todos visten sus mejores ropas, los negocios están cerrados y las calles lucen enormes alfombras de colore y figuras religiosas. Grupos d e devotos trabajan en ello desde la noche anterior, sus manos se impregnan de colorante y aserrín con que se construyen los tapices. Para ellos es un honor
que la virgen cruce por aquellas obras de arte.
El padre lee el evangelio, alza los brazos para bendecir a la señora. La banda empieza a tocar, las trompetas golpean el pecho de cientos de feligreses, hombres fornidos levantan el anda de la patrona. Por delante, las mujeres llenan el ambiente con el olor del incienso, las niñas riegan por el suelo pétalos de flores y atrás el pueblo. Los vecinos salen de sus casas. La patrona se detiene en los pequeños altares de las esquinas, recorre calles enteras hasta regresar al templo, donde se quedará hasta el próximo año.

Por Fernando Vilchez Santisteban
Fotos Eduardo Villarreal

Algunos datos:
Para legar a Celendín hay que partir de Lima a Cajamarca (en avión o por carretra). De allí se toma un bus por cuatro horas de viaje al pueblo.
Celendín es de suelo serrano. Hay frío por las noches y algunos pueden sufrir de soroche. Hay hoteles y buen
servicio de comidas .      

 

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Expedición a la Comunidad de Balsapuerto.

Expedición a Balsapuerto. Una ruta bastante difícil por la geografía cambiante y las excesivas lluvias que hacen el camino muy accidentado. Los ríos son una constante y los paisajes son de lo mejor. Anímense a realizar expediciones pues felizmente aún en nuestro país es posible recorrer zonas casi intactas.

  

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Expedición a la Comunidad de Balsapuerto. Ubicado en la provincia de Alto Amazonas, Loreto. Lugar donde residen los Shayahuitas.

 

Partimos de la ciudad de Moyobamba, ocho días de caminata por selva, la mayoría en estado virgen y que fue ruta de investigación por Antonio Raimondi, italiano que llegó al Perú motivado por la fascinante geografía del país.

 

La expedición, compuesta por profesionales en diversas materias, tuvieron por objetivo estudiar la posibilidad de la creación de una reserva natural en la zona, por su riqueza biológica.

 

Fotografía: David Landa. Director de la Expedición.

Para mayor información visiten www.gratisweb.com/tapisho

 

VIAJAR PARA NO VOLVER

"El viaje nos convierte en seres libres, hace posible que nos veamos detenidos en el espejo del tiempo, mientras el mundo corre a nuestro lado”. Javier Reverte, escritor español.

Todos buscamos algún paliativo que nos haga olvidar, por un instante siquiera, la abrumadora vida cotidiana. Sin duda, viajar es una de las mejores salidas justo en el momento cuando estamos al borde del colapso. El escritor inglés Graham Greene decía “...viajar permite huir de la rutina diaria, del miedo al futuro”. Es justamente esa oportunidad de escape lo que hace la vida más llevadera e impide entregarse a la desesperación.

 

Ello explica el por qué los adolescentes y jóvenes no desperdician cualquier oportunidad para viajar. El lugar muchas veces pasa a un segundo plano. Lo principal es liberarse del tedio amenazador.

 

El viaje del descubrimiento

No todos los viajes son una salida desesperada. También hay quienes parten motivados por conocer nuevas geografías y culturas, escabullirse en calles desconocidas y pintorescas; entablar conversación con personajes que ven el mundo de una forma distinta a la nuestra; o tal vez quedar conmovidos por algún paisaje acogedor.

El viaje ideal sería aquel que nos libre de lo cotidiano para enfrentarnos a la infinita experiencia de conocer otras realidades. Es que el viaje es una herramienta muy útil, que nos abre los ojos a un mundo mucho más amplio y complejo de lo que pensamos, donde todos nuestros temores quedan sin fundamento y nos hace más tolerantes con otros seres humanos.


 

Partida sin retorno
Definamos términos. Un emigrante es aquel que parte sin la perspectiva de retorno. Es el que viaja impulsado por la búsqueda de oportunidades. Este personaje tiende a la añoranza por su pueblo y le cuesta adaptarse a una nueva realidad.

 

El turista viaja siempre con un rumbo y tiempo establecido. Ya sabe de antemano lo que encontrará al llegar. En cambio, el viajero no tiene una ruta específica. Su destino puede cambiar de un momento a otro. Siempre está dispuesto a experiencias inesperadas. Aunque tarde o temprano siempre regresa a algún sitio.

Pero ¿todo viajero tiene la voluntad de retornar? Todos vuelven, pero no siempre. Existen viajes en que el regreso es imposible. Kafka dijo en algún momento de su vida: “Existe un punto tan distante entre el lugar de partida, que una vez alcanzado es más fácil seguir adelante que intentar un regreso”.

Viaje al interior
Un viaje sin retorno puede darse por la falta de una ruta como por la desalentadora ausencia de un camino interior, esa búsqueda del alma que nos conduce a quién sabe dónde. Y es que cuando el viajero parte para encontrarse a sí mismo, esa búsqueda logra cambiarlo al punto que la posibilidad de regresar se hace cada vez más lejana.

 

Un viaje puede ser algo más que una vuelta en u, donde todos retornan al mismo punto. También se puede transformar en una vía donde hay curvas, desvíos, laberintos, agujeros o en el motivo de una fuga con señales de libertad.

Fernando Vilchez Santisteban
Periodista especializado en viajes

 

Pucallpa: Donde el caos y la magia conviven perfectamente

Les comparto un texto sobre Pucallpa y el ayahuasca. Las amenazas a la amazonía y lo bondadosa que es aún ella con nosotros.


Pareciera ser una norma que todo lo bello tiene algo de misterio, un juego a las escondidas infaltable para la atracción. En la primera impresión, la ciudad de Pucallpa se ofrece huraña y esquiva al visitante. Las calles son ruidosas y atiborradas de centenares de pequeños negocios; las motocicletas –medio de transporte más usado por la población- irrumpen la aparente tranquilidad que en alguna parte se puede encontrar; y para golpe de gracia, el implacable calor hace aún más pesado caminar por las calles. Felizmente esto es solo una parte de Pucallpa pues a medida que el visitante va adentrándose en el paisaje y en la vida cotidiana, va descubriendo un pueblo frenético, alimentado por la energía que la naturaleza aún le brinda.

Pucallpa se ubica en el departamento de Ucayali, en la selva baja del Perú, abrazada por el extenso río Ucayali y por el lago Yarinacocha. Su nombre deriva de las palabras quechuas puca (colorada) y allpa (tierra). El color rojizo del suelo en contraste con el verde de los bosques y el marrón de los ríos, crea la sensación de estar inmersos en una pintura paisajística. El clima es húmedo y tropical. La intensidad del calor sofocante es la misma en todas las épocas del año, a pesar que los pucallpinos persisten en que hay una estación fría. La temperatura sobrepasa los 30°C. Solo se siente frescor en los momentos de lluvia que, felizmente, son constantes.

De espalda al mundo
Por donde se mire hay extensas hectáreas de bosques. Los árboles madereros son la principal industria de Pucallpa. Lamentablemente, la tala descontrolada pone en peligro el orden natural. Es frecuente ver bosques talados, forados enormes en medio de árboles amenazados por la deforestación. También es común ver por las carreteras, camiones que circulan cargados con bloques enormes de troncos de árboles, cuya antigüedad puede sobrepasar los cien años. Árboles de caoba, cedro y otras especies se dirigen al mercado ilegal de madera nacional e internacional. La deforestación es un grave problema que no parece tener solución. La ineficacia y el poco control de las autoridades hace que la selva de Ucayali sea el objetivo ideal de las mafias madereras. A estos males se añade las grandes pérdidas de bosques que el boom del caucho trajo consigo en décadas pasadas.

Espíritu de la Selva
A pesar de este desalentador panorama, la naturaleza sigue ofreciendo a Pucallpa sus frutos. Toneladas de plátanos, aguaje, cocos, yucas y piñas, abastecen a la población local de lo esencial. El río Ucayali es fuente de gran variedad de peces como el zúngaro, paiche, bagres, taricayas y otros. El curso del río es como una gran carretera, donde circulan lanchas cargadas de pasajeros, ropa y alimentos. Embarcaciones que van y vienen forman un cuadro pintoresco propio de la amazonía. Es en los puertos donde se concentra un dinámico movimiento comercial. Desde muy temprano, se escucha el griterío de los vendedores anunciando sus ofertas.

Maestro Tabaco
A 10 kms. De Pucallpa, viajando por el lago Yarinacocha está la comunidad shipiba de San Francisco. Los frondosos árboles protegen este lugar que, sino fuera por el conductor de la embarcación, el visitante no podría notar su presencia y pasar de largo. La etnia de los shipibos es considerada la primera población que habitó estas tierras. Los shipibos es la tercera étnia más grande del país – primero están los asháninkas y los aguarunas- . en la comunidad de San Francisco viven más de 3000 shipibos alejados de la ciudad, como protegiéndose de toda influencia urbana. Pero tampoco viven desconectados del resto. Hoy cuentan con electricidad y servicio telefónico. El turismo es el principal ingreso económico de las familias shipibas. Ello no implica que pierdan sus costumbres. Al contrario, con diversas tareas procuran afirmar sus conocimientos ancestrales del idioma y arte.

Voz del Tohé
Es conocido mundialmente los dibujos lineales de los shipibos. Laberintos que se asemejan a los intrincados caminos de la selva o a un desordenado mapa urbanístico. Cada espacio es un taller de arte. Hombres, mujeres y niños , no cesan de elaborar cerámicos, talleres, collares y otros objetos que luego serán exportados a grandes tiendas y galerías. Este arte es ancestral y solo perdura por las enseñanzas y técnicas que los abuelos heredan a sus nietos.
Aquí las casas son abiertas, muchas de ellas sin paredes y con techo de hojas. La población vive orgullosa de su forma de vida, el espíritu de comunidad está presente siempre. No existe la privacidad como en las grandes ciudades. Todo se comparte y nada se oculta.

Nuevas tendencias
Aquí el turismo esotérico está cobrando auge. Es conocido a nivel científico y local que la amazonía es fuente inagotable de una serie de plantas medicinales propias para el desarrollo del curanderismo. La atracción que genera estas prácticas hace que cientos de turistas lleguen a estas tierras en busca de experiencias espirituales y místicas. En muchas otras comunidades, el afán de lucro trae como resultado que se pierda la esencia misma de las sesiones esotéricas. Hay que tomar precauciones y no dejarse llevar por la curiosidad o las exageradas virtudes que algunos le otorgan a estas prácticas. El verdadero curandero no se publicita. Pasa desapercibido por la mayoría y sólo se llega a él mediante oídas.
La comunidad de San Francisco es cuna de curanderos, como todo aquí, existe una fuerte tradición generacional. Cada curandero tiene cuatro o cinco discípulos que aseguren los conocimientos para el futuro. Cada uno de ellos pasa más de cinco años aprendiendo sobre las diversas plantas y cortezas que hay en la amazonía y sus efectos en el cuerpo, mente y espíritu. Estos discípulos se forman como si estudiaran una carrera universitaria. Es que prácticamente lo es. La medicina tradicional está cobrando tanta aceptación a nivel mundial que pronto necesitará de más especialistas. Lamentablemente no existe ningún programa gubernamental que apoye a estos jóvenes. La educación recae solo en sus maestros.

Madre Ayahuasca
Indudablemente, una de las plantas que más llama la atención al foráneo es la Ayahuasca o soga del muerto . Una liana que crece abundantemente en estas regiones y es la planta estrella en toda ceremonia. El consumo de la ayahuasca está presente en muchos pueblos de la amazonía, que se extienden por Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Brasil y Bolivia. Su consumo no es exclusivo de ninguna etnia. No existen datos exactos sobre cuándo se inició esta práctica del uso del ayahuasca, pero se presume que incluso los incas llegaron a consumirla.
La ayahuasca es considerada una liana alucinógena. Aunque el objetivo no es tener alucinaciones, muchos erróneamente la consumen pero solo con el afán de visualizar intensas imágenes. Para ellos su efecto es incompleto pues el objetivo en el consumo de la ayahuasca es la curación física y espiritual. Como toda medicina, la planta solo debe ser consumida bajo supervisión del curandero y con la dosis exacta que éste determine. El término adecuado para los efectos de la ayahuasca es mareación. Tal estado solo se logra mediante una sesión o ceremonia, donde cada elemento es vital para una correcta sanación. Es indispensable permanecer en ayuno al menos 24 horas antes de la sesión. No consumir licor, drogas, picantes ni tener sexo. Es importante que el estómago esté libre de comida pues los vómitos son frecuentes en los primerizos. El lugar ideal sería estar rodeado por la naturaleza pues ello inspira. Un espacio cargado de energía negativa, ruidos y contaminación no ayudaría en lo absoluto.

Danza con Perfumes
Las sesiones son por las noches, sin ningún tipo de luz y en total oscuridad. El incienso purifica el ambiente. Esencia de flores en la cabeza de cada uno de los participantes otorgan una sensación de calma. El humo del mapacho o cigarros de tabaco sin filtro también otorgan fuerza y misterio. Los ícaros o cantos son la parte más bella de la ceremonia. Monosílabos y sonidos guturales son como alabanzas de un templo y que otorgan una magia y tranquilidad indescriptible.
En medio de la oscuridad, el curandero va pasando la dosis exacta a cada uno de los participantes. Una pequeña copa del preparado es suficiente para tres a cinco horas de mareación. Los efectos vienen luego de media hora de consumida. Lo más interesante es que la ayahuasca tiene un efecto distinto en cada persona, todo depende de su personalidad y el espíritu con que se realiza.

Serpiente cósmica
Existen testimonios de personas que sufrieron mareaciones horribles, donde visualizaron animales monstruosos y escenas para llorar, ruidos y voces intensas e insoportables. Pero hay muchos otros que vislumbran luces muy coloridas y parsimoniosas, voces suaves que se mezclan con los ícaros que no cesan en ningún momento. Movimientos suaves del suelo, animales extraños, seres alados y todo lo que la imaginación pueda percibir. Pero en lo que muchos coinciden es en la presencia de serpientes de diversas formas, tamaños y colores. En el mundo del curanderismo, la serpiente es considerada la madre de todos los conocimientos o ronin y está presente en todos los seres humanos.
En una mareación no se está totalmente alejado de la realidad. Existen chispazos de lucidez donde uno se percata de lo que ocurre a su derredor. El curandero proporciona equilibrio a quienes se angustian en la mareación, llevándolos a buen camino. De allí la importancia de la presencia de uno de ellos. El término adecuado para estos maestros es de curandero (en castellano) pues la palabra shamán proviene de los países alejados de Europa, donde no se ajusta a las actividades de los maestros de estas zonas. Aunque en shipibo el término exacto sería Unaya Juni .
El preparado de la ayahuasca se obtiene tras más de cinco horas de hervido. Su sabor a cortezas es bastante fuerte. En una mareación se mueve fuerzas espirituales indescriptibles que los más sensibles pueden percibir. Una vez que la mareación va cediendo, el cuerpo se somete a un sueño profundo que puede durar por varias horas. A muchos otros, el baño los llama urgente, son los efectos purgantes propias de la liana. Luego de aquella sesión el cuerpo debe permanecer en orden y equilibrio.

Canto para nacer
La selva de Pucallpa ha dejado de ser salvaje y abarrotada de animales. Las sachavacas, otorongos, monos, guacamayos, lagartos y otros son cada vez más difíciles de ver en su estado natural. Los gigantescos árboles ahora son extraños de encontrar. La fiebre del caucho pasó y la pobreza de nuevo es latente en gran parte de la población. Al parecer ya no queda rastro del paraíso terrestre que en algún momento pudo ser Pucallpa. Pero algo que permanece inalterable es el espíritu de su gente por volver a empezar. Ahora el turismo se perfila como una alternativa para la crisis ambiental que está sometida. Poco a poco se empieza a reconocer el valor de la amazonía y como herramienta para obtener ingresos del turismo.
Tal vez algún día se logre recuperar lo que se está perdiendo. Ojalá no sea tarde. Ojalá el espíritu de las plantas y los ícaros sea suficiente. Si es así, hagamos una mega sesión ayahuasquera.

 

Subtítulos originales del disco Canto Shamánico, de Tito La Rosa.

Entrevista al señor Mateo. Curandero de san Francisco. Pucallpa.

Fotos: Eduardo Villarreal.

Texto: Fernando Vilchez Santisteban

 

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Punta Sal: Tranquila y Bella.

Uno de los balnearios más famosos del Perú. Pero desde una perspectiva de tradición, donde los pescadores son los protagonistas que dicho lugar fluya de belleza.

Punta Sal representa la quintaesencia de las playas del norte peruano. Las azules y frescas aguas del Pacífico, la suave arena y el desierto se conjugan para crear la sensación de refugio y huida de la civilización que a cientos de turistas los atrae a este rincón que pareciera ser del fin del mundo. Punta sal se ubica en el departamento de Tumbes, en el kilómetro 1187 de la Panamericana Norte, en medio de la zona más desértica del país y a lo largo de un límpido litoral protegido por el sol que no lo abandona en ninguna época del año.Pero nunca el calor es agobiante, el aire caliente del desierto es apaciguado por la brisa marina. Las olas arrastran consigo pequeñas conchas y piedrecillas de colores que luego yacen en la arena y forman un panorama salvaje. Aquí hay pocas palmera, la mayoría introducidas por el hombre. Al contrario, el árbol del algarrobo crece en cientos de kilómetros alrededor. Sus frondosas ramas perduran por muchos años a pesar de la sequedad del suelo. El algarrobo está protegido por los conservacionistas y la población local que mantienen en control el uso de la madera para la industria.

Visitas moderadas
A Punta Sal llegan visitantes de todo el mundo, pero nunca al punto de alterar la tranquilidad del lugar. Aquí no hay las típicas aglomeraciones del turismo masivo. El servicio hotelero siempre se abastece, aunque en temporada alta es preciso hacer las reservaciones necesarias. Aquí el turista encuentra la soledad de una playa imperturbable. Los bares, discotecas y luces de neón no tienen cabida.

Hombres de pesca
Los pescadores habitan en la playa por décadas. Ésta es la población originaria del lugar y saben compartirlo con cualquier foráneo.En esta agua se pescan la “raya”, el “coche”, el “pez espada” o la “lisa”, además de diversas especies de mariscos, elementos básicos en la comida local. Ver trabajar a estos hombres crea una sensación de deseo en el forastero por imitarlos, ir en busca de su propia alimento, manejar la balsa al antojo del mar y esperar a que las redes se llenen -el trabajo en su forma más natural.
Ellos construyen sus propias balsas y siempre separan un espacio al que quiera acompañarlos a pescar. Cerca del mediodía la parte más alejada de la playa adquiere vitalidad con la compra-venta de productos. Pescadores, amas de casa y turistas se involucran en el negocio por adquirir el mejor pescado. Al finalizar la actividad, cientos de gaviotas, pelícanos y aves de rapiña se encargan de limpiar la playa de cualquier residuo marino.

Abundancia de elementos
Los paisajes conmovedores y sorprendentes están por cualquier parte donde se mire. En especial, desde la cima de las montañas se observa una panorámica completa de todo Punta Sal. El cielo y el mar infinito ofrecen un espectáculo de diversos tonos azules y, al atardecer, parece que todo se somete a la incandescencia del sol tornándose el lugar de color anaranjado. Ni un solo lugar puede pasar por alto. En el horizonte, los delfines, los lobos marinos y ballenas alborotan las aguas. Arriba, bandadas de aves revolotean sin cesar: piqueros, huerequeques, garzas, cardenales, zarcillos y muchos más son el deleite de todo ornitólogo. Por el lado del desierto, los zorros y gallinazos hacen de las suyas y en la arena, cientos de cangrejos se escabullen de los picos de las gaviotas. Mientras tanto, el viento se convierte en un portavoz de cada elemento vivo arrastrando consigo una serie de sonidos inexplicables.

Cuando el sol se ocultó
Aquí la naturaleza exuberante y la limitada presencia del hombre dan vida a un equilibrio armonioso. Pero no siempre fue así. En 1982, el fenómeno de El Niño amenazó con transformar la geografía del lugar. Lluvias torrenciales nublaron el cielo por semanas, los deslizamientos de las montañas llegaron hasta el mar al punto de convertirse color marrón; los peces se alejaron de las aguas y los pescadores sufrieron los estragos de no encontrar su alimento diario; las carreteras se destrozaron y el lugar quedó aislado del resto. Todo ello pasó, pero El Niño sigue siendo un fantasma que en cualquier momento puede atacar.

Viviendo en una postal
En la actualidad hay energía eléctrica, agua potable y teléfonos; existen vías en regular estado, paquetes turísticos y cómodos hoteles. Por ello, visitar Punta Sal no es una evasión total de la modernidad sino una forma de vivir más acorde con la naturaleza. Más que un balneario, Punta Sal es una tierra con espíritu propio.

Por Fernando Vilchez Santisteban.
fotos Eduardo Villarreal

 

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¡La vida esa un carnaval! Pero en Celendín se vive mejor.

Siempre relacioné los carnavales con escenas típicas de Río de Janeiro, con abundantes y exóticos trajes, mujeres despampanantes, serpentinas y zamba. Felizmente esto es solo en Brasil. Pero en Cajamarca (Perú) dicha fiesta se vive con tanta intensidad que es considerada como la cuna del carnaval peruano. Aquí no hay diminutas ropas pero sí toda una manifestación de arte y tradición.

Llegué a esta ciudad la última semana de febrero. Eran días de la fiesta y cientos de viajeros colmaron las carreteras. Todo medio de transporte valía para llegar. Entre costales de arroz y paisanos, el viaje se tornó en un cuadro folclórico inolvidable.

Aún el sol no salía. Cansado y adolorido por la incomodidad del viaje, lo que deseaba era dormir. ¡Pero cómo podía hacerlo si en la Plaza de Armas la gente aún celebraba!. Grupos de jóvenes en las esquinas, cánticos y bailes, guitarras y botellas de licor en el suelo, todo indicaba que fue una noche de parranda. Las campanas de la Catedral anunciaron el nuevo día. Casi sonámbulo me dirigía descansar, repitiéndome que debo estar preparado , pues aquí podría ocurrir de todo. Al mediodía la ciudad entera se congregó en la Plaza y calles aledañas. Una guerra se desató y cualquiera podía ser empapado con agua y pintura. Desde lo alto de los edificios los francotiradores lanzaban su munición de globos. Otros atacaban frente a frente y en grupo. Nadie escapó al ataque, todo valía para la diversión.

Con ropas mojadas nos preparamos para ver el desfile de carros alegóricos, reinas y disfraces de cada barrio. Calles repletas de gente. Había que ser muy hábil para alcanzar a ver el espectáculo. Felizmente me escabullí y me uní a los danzantes y bailarinas que de inmediato me conquistaron con su alegría. Despojado de toda vergüenza y sin temor a hacer el ridículo, me aventuré a seguir las comparsas e imitar sus bailes. Era uno más en ese mar de diversión.

Por la noche, las coplas y guitarras volvían a sonar en la plaza. Todos éramos amigos. Lo principal era sonreír y nunca negar una invitación a beber. Pues un principio de esta ciudad es comer y beber todo lo que se ofrece, o sino la persona es obligada a ingerir el doble de licor. Aprendí muy bien la lección. Mas ellos no se percataron que tenía mis trucos para no beber lo que me servían –aguardiente mezclado con refresco-.

Al día siguiente se realizó el concurso de las “viudas”. Esto consiste en premiar a quien llora por más tiempo la muerte del Ño Carnavalón o Rey Momo –personaje que representa el espíritu del Carnaval por finalizar-. Docenas de mujeres que se visten de negro y sus gemidos y llantos exagerados conmueven hasta el más duro corazón. Una parodia que indica el final del carnaval, para enterrar luego a este ser imaginario.

Fiesta sin fronteras.
Las celebraciones continuaron en pueblos aledaños. Y es en José Gálvez donde el carnaval se celebra igual que hace 20 ó 30 años atrás. A tres horas de Cajamarca, este distrito se prepara por más de un mes para la fiesta. Los barrios ensayan sus bailes, confeccionan sus trajes con hermosos colores y lentejuelas. Las máscaras antropomorfas y sombreros de copa alta también son parte del atuendo.

El acabado de las ropas es tan fino que la gente no escatima dinero para lucir bien en el festejo. Igual valor merecen los carros alegóricos y la decoración de las calles. Pero nuestras miradas se las roban las reinas elegidas con gran dificultad. Pues aquí todas las mujeres merecen una corona. ¡Ay de aquel que pretenda enamorarlas¡ Antes deberá ser aceptado por el barrio entero que celosamente las cuidan.

Las casas blancas con tejados y balcones viejos. Las pistas empedradas y el corzo que recorre las calles principales crean la sensación de vivir en una postal. También hay agua y pintura, alegría de niños y jóvenes. Pero lo más maravilloso es la hospitalidad de la gente que, al llegar la noche, están dispuestos a acoger al visitante. Dan lo mejor de su abrigo y comida. Lo que nunca falta en casa es la chicha de jora. No hay que abusar de este licor sino se quiere terminar en el baño con terribles cólicos.

Encuentros
Muy temprano fui invitado a participar de una reencuentro familiar. Esta vez me dirigí al poblado de Alto Bacón, muy cerca de Celendín. Entre abrazos y lágrimas, la familia se volvía a ver. Primos, tíos, hermanos y abuelos, más de quince personas reunidas aquella mañana. Se sacrificó un cordero, la abuela cocinó papas y maíz cosechado de sus tierras y comimos pan caliente horneado bajo leña. Posamos para la foto del recuerdo y sin percatarme ya era un miembro más de aquella generosa familia que no cesaba de abrazarme y recordarme que estaba en casa. Por un momento llegué a pensar que tanta efusividad era efecto del licor. Pero ¡que derecho tenía yo para dudar de su cariño!. En las grandes ciudades miramos con desconfianza al extraño y las reuniones familiares son menos usuales. Aquí todo es distinto. La familia numerosa sigue reencontrándose y qué mejor en épocas de carnaval.

Acompañado de mi nueva familia visité el poblado de “Loma del Indio”. Entre montañas verdes y vientos fríos, las pocas personas de este recóndito lugar celebraban a su estilo el fin de fiesta.

La melodía de coplas carnavalescas se interrumpió para iniciar el juego del “tapagallo”. Hasta hace pocos años se practicó el “matagallo”, celebración que consiste en enterrar al ave hasta el cuello, de tal forma que su cabeza quede expuesta. Los ojos del concursante son cubiertos con una venda y luego de varias vueltas tratar de golpear con un garrote la cabeza del gallo que servirá como premio a quien logre acertar. Felizmente este juego cambió, pues la población reconoció que el ave vale más vivo que muerto. Ahora se practica el tapagallo, con las mismas normas, pero en vez de golpearlo, tratar de cubrirlo con un sombrero. Ya oscurecía y sin demora se celebró la “yunza”, fiesta tradicional de muchos pueblos andinos que consiste en derribar un árbol donde prenden de sus ramas diversos regalos. Los participantes rodean el árbol y mientras bailan, lo golpean con un machete hasta derribarlo y coger sus obsequios. Colmado de tanto festejo, me retiro a Celendín. Era domingo por la mañana y la población participa de la feria ganadera. Vacas lecheras enormes llegaban de tierras vecinas. Es que la abundancia de pastos asegura la producción de lácteos y carne para la comunidad. Aquí la totalidad de la gente usa sombreros de copa alta y ancha, accesorio obligado en su vestimenta, muchos de ellos vendidos a precios elevados.

Pareciera que aquí la s fiestas nunca terminan y se vive en constante diversión., al día siguiente retorné a la ciudad de Cajamarca. Visité los Baños del Inca, lugar de aguas tibias que brotan del subsuelo y era preciado por los Incas. Alquilé un baño privado y extenuado me sumergí en la tina de agua caliente. Totalmente satisfecho de tan inolvidable carnaval.

Por Fernando Vilchez Santisteban

Fotos extraidas de yanacocha.com.pe/ promperu

  

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Kuelap:ciudad de guerreros

Por Fernando Vilchez Santisteban

La tarea, iniciada con las primeras luces del día, para conseguir una manera económica de llegar hacia Kuélap, ha terminado. Son las nueve de la mañana y el conductor de un camión con verduras decide llevarnos ¡y sin pagar un céntimo!. Mis dos compañeros y yo estamos ahora relajados y satisfechos. Apoyados en el parapeto del camión y abrigados con chompas, para protegernos de la fría brisa de la mañana, enrumbamos a la fortaleza.

Desde Chachapoyas, capital del departamento de Amazonas, al norte de Perú, recorremos por tres horas la carretera. En el camino, las plantaciones de café y arroz son abundantes. Entre la espesura de los bosques se esconden pintorescas y humildes casas pertenecientes a los agricultores. El camión se detiene cada cierto tramo para recoger a estos hombres de tez morena, con camisas remangadas y sandalias.
El carro se llena de vasijas de barro, alfombras de paja y ramos de caña de azúcar. El viaje no sólo se hace inolvidable por los paisajes que se ven en el camino, sino también por el pintoresco espectáculo folclórico que realizan estos campesinos con su manera de comportarse.

Primera parada
Luego de recorrer 36 kilómetros, llegamos a Tingo, pueblo al pie de la montaña que conduce a Kuélap. Eran las dos de la tarde. Cada pasajero se retira con su bulto a su hogar o sabe Dios donde. Con frío y hambre, buscamos un lugar para comer y pasar la noche.
La bondad de una mujer, al vernos desorientados, nos abre las puertas de su hogar. Nos dio una habitación con vista a las montañas envueltas por la densa neblina. Preparé una sopa con verduras en el fogón de la cocina. Aquí no hay luz ni agua potable. Habría que probar qué tal sabe una sopa preparada con agua directa del río. El cansancio derribó nuestros cuerpos a la cama. Al día siguiente debíamos iniciar la caminata.

Amor de Humanos
No sabíamos cómo manifestar nuestro agradecimiento a aquella mujer. Con mucha humildad aceptó unos cuantos comestibles que cargábamos en la mochila. Ya al despedirnos nos dijo que no sintamos pena pues “es Dios quien ordena que demos posada al errante”. Manifestaciones de este tipo demuestran la grandeza de espíritu de la gente de esta parte del país. Nos sentimos muy protegidos en este pueblo, realmente nada nos faltó.

Debíamos recorrer doce kilómetros a pie. El camino, que cruza la montaña, está debidamente señalado. La abundancia de piedras, caminos altos y bajos y una repentina lluvia, hicieron que nuestra atención se centrara en lo que pisábamos, pues el camino se tornó resbaladizo. Dejó de llover y las nubes despejaron las montañas. El juego de la neblina con las diversas tonalidades de verde forman un panorama espectacular.

La dificultad para respirar nos detenía cada cierto tramo. Kuélap se encuentra a tres mil metros sobre el nivel del mar. Pero el esfuerzo valía la pena. A lo lejos se dibujaba lo que en su momento fue una ciudad guerrera.

Eran las tres de la tarde. El complejo arqueológico se cerraba en dos horas. Pernoctamos en cada de don Rigoberto, el guía que trabaja en las ruinas. El pertenece a una de las cuatro familias oriundas de kuélap. El resto se mudó a chachapoyas. Rodeados en el fogón de la esposa de don Rigoberto y sus cinco niños, comimos unas tortillas preparadas con maíz fresco de la chacra, manzanilla caliente pata beber y con la ciudadela como paisaje, qué mas podíamos pedir.

Civilización grande
En la cima de la montaña, la fortaleza de Kuélap se luce por su enorme muralla de hasta veinte metros de altura y que alberga alrededor de seis cuadras de largo. En su interior, se encuentra toda una ciudad compuesta por 420 casas circulares. Construidas con bloques de granito rosado y superpuestas sin ningún otro elemento, han podido desafiar durante siglos la destrucción de la erosión y la lluvia.
La fortaleza posee tres puertas, dos de ellas están clausuradas por la fragilidad de la estructura y el paso de los años. La puerta de acceso a los turistas es a través de una escalinata de piedra. A medida que la escalera avanza hacia la montaña, va reduciendo de ancho, de modo que al llegar a la primera plataforma sólo queda espacio para el ingreso de personas en columna de a uno y con la cabeza inclinada . En los muros laterales de la escalera hay pequeñas casas que servían para esconder a guerreros, que armados atacaban en la cabeza a sus enemigos.

Planificación social
En el interior existen tres niveles. El primero y más amplio lo ocupaba el pueblo, los otros dos niveles eran de los jefes militares y maestros. También hay una torre o torreón, que sirvió para observar a grandes distancias la presencia del enemigo. La fortaleza fue construida entre los años 800 y 500 AC por la cultura chachapoyas. Con mucha experiencia en la estrategia y defensa militar, tuvo que enfrentarse a las guerras de conquista de los waris y chibchas.

Tiempos violentos
Los chachapoyas se enfrentaron a duras batallas, pero no lograron superar la astucia incas. del Imperio Inca. Estos, al percatarse de la trampa que forma la entrada a la ciudad, cercaron todo el recinto. El pueblo poseía en sus almacenes comida por unos días, pero debían salir del lugar para conseguir más alimentos y agua. El hambre obligó a esta cultura rendirse, ocupando territorios vecinos. Los incas vivieron allí por muchos años. Esto se comprueba en las construcciones en forma de rectángulo, figura que caracterizaba las edificaciones
Tras la conquista de los españoles a este suelo, los chachapoyas establecieron una alianza con ellos par a derrotar a los incas. En la sangrienta batalla, los conquistadores lanzaron antorchas de fuego por las altas murallas de la ciudadela, obligando a los incas a salir despavoridos y encontrar la eminente muerte.

En el pánico, los españoles ingresaron a la ciudad en llamas buscando almacenes de oro, pero al no encontrar nada que sea de valor, destruyeron todo lo que había en su paso, además de dar muerte a los chachapoyas.
Desde ese entonces, la ciudadela quedó abandonada hasta su descubrimiento en 1843 por el juez Crisóstomo Nieto. Kuélap está rodeada de otras fortalezas y recintos que aún están en plena investigación, muchas incluso están aún cubiertas por la espesa vegetación y en zonas difíciles de acceder. Por ello, Chachapoyas y los al rededores se percibe como un potencial turístico tan fuerte como el Cusco.

Disculpas por no contar con fotografías.

San Pedro pasea en Huacos

Por Fernando Vilchez Santisteban

Siempre me pregunté si lo divino y lo mundano podrían convivir. Es que desde pequeños nos enseñan que lo bueno y malo, lo puro e impuro nunca se pueden juntar. Y si uno quería seguir los caminos de Dios, debía, con todas sus fuerzas, alejarse de este mundo y sufrir diversas penitencias para alcanzar la gracia celestial.
Pero en el mundo real, o mejor dicho en Huacos, en la sierra de Lima, todo funciona de otra manera. El hombre es dueño de su tierra, de su fe y su destino. Es él quien crea a Dios y al diablo y no al revés. Es él quien los junta y los hace bailar en un ritmo tecnocumbiambero y los somete a altas dosis de aguardiente.

Espíritu de fiesta
Y esto no es ninguna exageración, pues en Huacos, ubicado a tres horas de viaje desde Canta, en Lima, cada 29 de junio, San pedro es partícipe del derroche de licor, comida y música. Acto que para ellos es digno de la mayor reverencia a su patrono; y así como Abel le ofreció a Dios la ofrenda más preciada, los de Huacos se preparan meses antes para agradar no sólo al de arriba sino a los vecinos y visitantes.

Todo comienza en la víspera, cuando el mayordomo invita a comer en demasía carne de vacas alimentadas con pastos naturales, granos grandes de maíz y papa fresca cultivada con manos arrugadas por la tierra. Y es que para citadinos como nosotros, estos detalles nos hacen revalorar lo que alguna vez perdimos.
Ni que hablar de todo el barullo que hay en las calles. Las bandas tocan sus melodías monótonas, algunos preparan los detalles para la quema de castillos. Otros bailan frenéticamente y entre trago barato se escucha el murmullo de las oraciones.

Guardando silencio
En el templo la historia es otra. Allí el padre alza las manos como señal de reverencia al patrono, bendice a los fieles y exhorta a aquellos que se alejan del camino correcto. Pero somos humanos y allí afuera el mundo vibra. Los zapatos se llenan de polvo con tanto baile. Pero no importa. La fiesta dura hasta el amanecer.


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El 29 es la misa central. Todos los del pueblo visten sus mejores ropas. El patrono saldrá en procesión. El incienso lo cubre todo. Por un lado se oyen los cantos sagrados de los más devotos. Por las esquinas la música de orquesta rompe los oídos. Es esa mezcla de manifestaciones de vivir la fe que caracteriza a Huacos.
Un rasgo peculiar de algunos pobladores de Huacos es la vestimenta que usan en días festivos. Son trajes de colores, con adornos de plumas, cintas en la cabeza, chalecos con lentejuelas. Un ajuar alegre y de uso ancestral. Hoy solo se usa para estos días y es reducido a un pequeño grupo, generalmente músicos y danzantes.

Derroche de fe
Los mayordomos gastan mucho dinero en la preparación de la fiesta. No escatiman gastos y con alegría ofrecen lo mejor que puedan dar al santo. El alcalde del pueblo, junto con los hombres mayores, cargan a San Pedro sobre sus hombros. Lo hacen pasear por las pocas calles que conforman el lugar. Luego d el recorrido, guardan al santo en el templo, dond e permanecerá hasta el próximo año.

Datos Importantes:
Para llegar a Huacos es necesario partir desde Lima a Canta. Allí tomar un bus hacia Huacos. El viaje dura alrededor de tres horas.
Huacos no es un destino turístico masivo. Por ello, debe estar atento al poco transporte y su horario de partida.
Huacos bordea los 3500 msnm.
Debe llevar ropa de abrigo para soportar el frío serrano.
Allí no hay hoteles- por ello, debe hablar con alguna autoridad para que gustoso lo instale en el alojamiento municipal.
Su fiesta principal es el 29 de junio.

Por Fernando Vilchez Santisteban
Periodista de viajes
Fotos: Zergio Valencia.

 

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San Pedro sobre hombros  Fiesta a todo dar

 

 

Tingo Maria: Donde la vida fluye en cada rincón

Les comparto un artículo sobre Tingo María, ciudad amazónica del Perú. Con su naturaleza amenazada y problemas sociales que complican el desarrollo del lugar, pero que su gente sabe manejar.

 

Tingo María es considerada la puerta de entrada a la amazonía peruana. De esto no cabe duda, pues pareciera que todo está hechizado por los misterios de la selva. Todo se sumerge en un ritmo frenético e imparable, donde la vida fluye a borbotones y cada rincón de tierra guarda en sí la más variada flora y fauna del país.


Tingo María se ubica en el departamento de Huanuco, en la selva alta. El calor es implacable durante el día. No existe sombra que valga pues la humedad y el bochorno lo invaden todo. En las noches, el frescor calma las alborotadas vidas de los tingaleses –nombre que reciben los nativos del lugar-. Esta zona es considerada una de las más lluviosas del mundo. Los nubarrones son frecuentes y las calles suelen enlodarse y formar charcos. La ciudad es ruidosa y frenética. Las motocicletas son el medio de transporte más utilizado por la población. El ruido de los motores, sumado al bullicio de los comercios generan la sensación de estar en medio de una bulliciosa calle de Calcuta o Bangkok , pero con un aire local que hacen la ciudad inigualable.


Vida cotidiana
Visitar el mercado central es encontrarse con una versión resumida de la cultura de Tingo María. En este lugar se concentra la vida cotidiana, con sus ajetreos y preocupaciones. El regateo es un arte aquí y en muchos otros pueblos del país. Los clientes piden los mejores productos y los precios más bajos, los comerciantes luchan por ganarse un centavo más. Al final gana quien se cansa de tanto insistir.
Decenas de puestos expenden las más extrañas especies de carne de animales de los montes (el sajino, majaz, venado y añuje); pescados secos del gran río Huallaga (zúngaro, paiche, tilapia o carachama); frutos dulces y jugosos (aguaje, cocona, huaba o plátanos), y una serie de hierbas medicinales (uña de gato, leche caspi o sanango).
Los “preparados” o “remedios caseros” poseen muy buena aceptación en la población local. La medicina natural es muy antigua y arraigada en el pueblo, éstos consideran a la medicina tradicional mucha más efectiva que la científica que, por sus elevados costos y su difícil llegada a las zonas más alejadas, recurren a lo más cercano y económico.
Los curanderos y chamanes ofrecen una serie de remedios y jarabes frente a la mayoría de enfermedades. Todo rodeado de ceremonias y rituales que llaman la atención al foráneo. El turismo esotérico está cobrando auge en esta parte del país. Es cada vez mayor el número de personas que visitan la amazonía en busca de experiencias curativas para las dolencias del cuerpo y alma.

 
Hoja dulce, hoja agria
Tingo María sufrió por varias décadas la violencia ocasionada por el narcotráfico. Miles de personas fallecieron como resultado de los continuos enfrentamientos entre campesinos, narcotraficantes y fuerzas militares.
Los suelos que conforman la zona del Huallaga-donde Tingo María se ubica- favorece el crecimiento y cultivo de la hoja de coca sin mayores esfuerzos. La siembra de la hoja de coca es ancestral. Los primeros colonos que llegaron a estas tierras hace más de un siglo, descubrieron que la coca ya crecía en toda la región. Su consumo original era puramente ceremonial y para obtener calorías a través de la masticación o “chacchado” . El problema empezó desde que la producción de la hoja de coca fue destinada al narcotráfico para la obtención de clorhidrato de cocaína. La enorme demanda que suscitó la referida hoja generó súbitas ganancias en la mayoría de campesinos, dejando a un lado los cultivos tradicionales para dedicarse exclusivamente a la siembra y cosecha de tan polémica planta, hasta nuestros días.
Los gobiernos han hecho considerables esfuerzos para frenar el cultivo de la coca promoviendo la siembra de productos alternativos -café, cacao o arroz- . Pero la ausencia de mercados para la venta de éstos hace difícil su continuidad. Se estima que el 90% de la producción de la hoja de coca está destinada al narcotráfico. Hasta hoy dicha planta no encuentra mejor competencia económica. La violencia y corrupción fueron los problemas más agudos hasta los inicios de la década del noventa. Hoy la ciudad luce más tranquila y segura, ya no hay violencia armada. Sin embargo, el fantasma del narcotráfico aún sigue latente en zonas más profundas de la selva, donde la intervención policial se dificulta.

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Río salvaje
La selva de Tingo María está impregnada de cataratas, ríos y caminos que conducen a una serie de cautivantes parajes que provocan la relajación y la contemplación de la naturaleza. El Velo de las Ninfas y la Catarata del Carmen son espectaculares caídas de agua, donde las caminatas y el esfuerzo físico por llegar, son recompensados por las frescas y suaves aguas.
Aquí la naturaleza está casi intocable. Aún se pueden apreciar gigantes y antiguos árboles. En sus ramas cuelgan gruesas lianas que, con cierta precaución y habilidad, pueden trasladar a los más osados de una rama a otra. El río Huallaga recorre toda la ciudad. En sus aguas existe un frenético movimiento comercial. Decenas de balsas se trasladan a los pueblos aledaños, transportando sus mercancías. En las riberas del río se levantan cientos de improvisadas casas, tratando de desafiar las súbitas crecidas de tan magnífico río.
Tingo maría proviene de la palabra quechua Tincco (encuentro). Esto es en relación a la unión de dos ríos: el Huallaga y el Monzón. Sobre la palabra María no existe una versión definida. Los primeros pobladores afirman que María era una simpática y muy querida mujer que ofrecía comida a todo el que pasaba por el encuentro de ambos ríos. Otros indican que María fue una mujer que murió ahogada en las riberas.


Formas caprichosas
El rasgo más impresionante de este lugar es el paisaje que se ofrece frente a todo el que llega aquí. La “Bella Durmiente” es una serie de montañas que, desde cualquier punto de la ciudad, se observa el perfil de una mujer recostada. Esto no es ninguna exageración. Hay que verla directamente para disipar cualquier duda. Desde el Mirador San Francisco, la ciudad se presenta en todo su esplendor. La vista panorámica de sus calles favorece la contemplación. Al fondo, la Bella Durmiente se muestra magnífica e indiferente a todo el movimiento que ocurre a sus pies.
Existe una leyenda local que señala que el cuerpo de esta mujer es de “Cuynach”, princesa india que fue impedida por sus padres a contraer matrimonio con un príncipe. Albergado por tanta pena, su novio le propone quedarse ambos dormidos y perennizarse en las alturas de dichas montañas. Esta curiosa figura se extiende a lo largo del paisaje urbano, hoy es orgullo de todos.


Buen comer
Aquí como en casi toda la selva, los alimentos principales son las yucas, plátanos, pescados de río y la carne de animales del monte. El “tacacho con cecina” es el plato más común del lugar. Tacacho es un guisado de plátanos acompañado de carne seca salada o cecina. Los “juanes” son una especie de tamales de arroz con pollo envueltas en hojas de bijao, platos extravagantes.
La comida es sencilla y sin mayor elaboración. No existen platos muy complicados en su elaboración. Pero su gusto radica en lo rústico y salvaje que es la cocina aquí, todo impregnado de un aroma a selva que lo hacen delicioso. La gran cantidad de frutos que los bosques proporcionan a su población garantizan el abastecimiento de sus necesidades alimentarias. La valoración de aquellos productos cada vez se hace más popular en todo el país como alternativa a las carencias en este rubro. Así, la selva se perfila como un gran proveedor de recursos alimenticios a nivel nacional.


Buen beber
La riqueza vegetal de la selva, en especial de Tingo María, favorece la producción de una diversidad de licores, muchos de ellos de carácter medicinal y afrodisíaco. La población local consume a menudo estos tragos. La mayoría son macerados de raíces y cortezas de árbol, además de frutas silvestres. Los más consumidos son “siete raíces”, “para para” o “chuchuhuasi”. Todos ellos poseen un poder curativo y estimulante que aún la ciencia no ha logrado esclarecer. Superstición o no, hay que comprobarlo uno mismo.


Valiosos recursos
Tingo maría está inmerso en grandes extensiones de espesos bosques. Muchos de sus árboles poseen una antigüedad mayor a cien años. La mayoría son especies destinadas a la medicina tradicional o la leña. Lamentablemente no existe un programa adecuado para potencializar e industrializar la producción maderera. Cientos de hectáreas de bosques se pierden anualmente por la quema y tala irracional, para convertir las tierras en incipientes cultivos carentes de técnicas agropecuarias. Muchos de estos bosques son sustituidos por plantaciones débiles de café o cacao. Esto es si los agricultores consiguen un mercado estable para ofrecer su cosecha. Muy aparte de los problemas sociales que padece Tingo María, éste es el lugar propicio para quienes gustan de la observación y contemplación de aves, mariposas y otros animales. Cientos de ornitólogos llegan a estos bosques para fotografiar y encontrarse con diversas especies de aves, muchos incluso aún no registradas por la ciencia.
El gallito de las rocas, papagayos, tucanes o loros, rompen el murmullo del bosque con sus estruendosos cantos que se escuchan a cientos de metros de distancia.
La caza y recolección de especies está prohibida. Poco a poco se están implantando medidas para la protección de animales y plantas. La población reconoce el valor de sus recursos y la atracción que genera a los visitantes. El ecoturismo empieza a ser un fuerte sector de ingresos económicos para la región. Rápidamente Tingo María se perfila en un potencial destino turístico. La abundancia de elementos que la selva proporciona a Tingo María hace que ésta se sumerja en una realidad bastante compleja y difícil de comparar con otros pueblos. Las profundidades casi intactas de sus bosques y las alternativas de desarrollo en la región hacen que ésta se proyecte con un futuro prometedor.

Por Fernando Vilchez Santisteban

Fotos Eduardo Villarreal

  

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Mercado típico. Peces de río.     Hay esfuerzos de conservación.

 

Pozuzo:tierra de conquistas y aventuras

 Este es un artículo sobre Pozuzo, pueblo peruano que pude conocer y del cual posee una historia fascinante que quiero compartirles.

 

No es ninguna exageración, Pozuzo fue la tierra prometida para cientos de austro alemanes que huyeron de la miseria y el hambre que azotaba sus países hace más de un siglo para establecerse en esta región que prometía abundancia y bienestar. Ubicado en la provincia de Oxapampa (Pasco), Pozuzo se extiende a lo largo de fructíferos valles de la selva central, con un clima bastante cálido y húmedo todo el año. Para llegar aquí es necesario recorrer, por tres horas, un fangoso y angosto camino de 82 kilómetros que serpentea elevadas montañas cubiertas de frondosa vegetación.
Al llegar a Pozuzo capta rápidamente la atención el estilo arquitectónico de la mayoría de viviendas. Las más antiguas son todas construidas con madera, ventanas y techos bastante simpáticos que son inspiración de los pueblos de Austria y Alemania. Por otro lado, las constantes migraciones de otras regiones vecinas están modificando el paisaje urbano, plasmando las frías viviendas rectangulares y de cemento.
La vida aquí es bastante apacible, la mayoría de la población sale a trabajar en los fundos y haciendas aledañas, quedando las calles desoladas, hasta el fin de semana, donde el pueblo recobra vida organizando ferias o desfiles, o sencillamente conversando en alguna esquina.

Viaje a la deriva

Pozuzo está plasmado de una riqueza histórica sin igual. Todo empezó con el gobierno del Mariscal Ramón Castilla quien, impulsado por adherir la inexplorada zona de la selva a la economía del Perú, inició su plan de colonización de dichas tierras. Por otro lado, dicho proyecto fue acogido por el Barón Cosme Damián Shutz Von Holzhausen, quien vivió en el país por muchos años, y propuso al presidente Castilla traer a colonos austro alemanes para fundar la región del Pozuzo. Luego de concretar el apoyo y tras largos preparativos, el 29 de mayo de 1857 zarpó el velero “Norton” del puerto de Amberes, Austria. Eran 300 personas que se dirigían al puerto de Huacho, en Lima, convencidos que encontrarían tierras mejores. El viaje fue largo y fatigoso. La tripulación no encontró reposo en ningún momento, pues apenas atracaron en el puerto fueron sometidos a cuarentena. Iniciándose así su estadía en el país en toda una plegaria. La ayuda prometida por el gobierno de aquel entonces fue muy escasa, pronto iniciaron toda una aventura para llegar al lugar que les prometieron colonizar: Pozuzo.
Anduvieron dos años caminando y cruzando los más agrestes parajes. Muchos no soportaron la travesía. De 300 que partieron de Austria, sólo llegaron 174. El resto padeció de hambre y enfermedades propias de la zona. Así, el 25 de julio de 1859, estos cansados viajeros fundaron la colonia del Pozuzo, prometiendo trabajarla y hacerla fructífera para sus hijos.

Tiempos de represión

Las secuelas de la segunda guerra mundial llegaron hasta estos lugares alejados de Alemania. La situación empeoró para los pozuzinos cuando el Perú declaró la guerra a dicho país, iniciándose una represión contra todo lo que se refiera a la cultura alemana. Fueron años trágicos para la colonia, pues aunque no hubo una prohibición directa, pronto abandonaron sus costumbres, e incluso se abstuvieron de hablar libremente el tirol (dialecto alemán). Hoy los jóvenes tratan de redescubrir lo que en algún momento les perteneció a sus ancestros mediante diversos programas culturales.
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Casa Pozuzina muy antigua y hoy                      Iglesia Principal.

recibe a visitantes.De Frau Maria Egg.

 

Vida cotidiana
En Pozuzo existen personajes curiosos, amantes de la naturaleza y su pasado. Fraud María Egg es una mujer amable, siempre dispuesta a llevar a los turistas por lugares que no figuran en ninguna guía turística, pero que conducen a paisajes conmovedores y cargados de una naturaleza casi intacta.
El sendero “Emperador Guillermo II” (personaje austriaco) es uno de los tantos caminos que fueron cruzados por los primeros colonos, allá por el año 1850. Hoy esta ruta es aún transitada por la población local.
María Egg posee un interesante proyecto de restauración de una de las primeras viviendas que se construyeron en estas zonas hace más de un siglo. Ella es la heredera de una vieja casa de madera, con el estilo austro alemán plasmado en cada rincón. María guarda en su memoria cómo vivían sus abuelos y demás familiares, quien pretende restablecer las costumbres y acercarse lo más posible a la forma cotidiana y simple de la existencia en aquellos tiempos.
La vieja casa está alejada del pueblo, rodeada sólo por árboles nativos como el chontaquiro, ulcumanu, cedros o taras. Egg conoce caminos originales, muchos cubiertos por la espesa vegetación, pero que conducen a laberintos y cuevas que en un tiempo habitaron los yaneshas, tribu que habitó estas tierras hasta hace pocos años.

Futuro prometedor

Pozuzo es una tierra reconocida por su producción ganadera. La abundancia de pastos garantiza la abundancia de carnes y leche de muy buena calidad. La industria forestal está desarrollándose con fuerza. Los suelos húmedos permite el crecimiento de diversas variedades de árboles nativos o foráneos. La madera es uno de los recursos que más beneficios aporta a la región. Los pozuzinos saben muy bien las ventajas económicas que tiene un manejo racional de los bosques, prolongando los beneficios para las futuras generaciones.
Los pozuzinos son bastante amables y respetuosos. Aquí prima el orden y trabajo. La vida cotidiana es medianamente cómoda a comparación de otros pueblos ganaderos del país, muchos en condiciones de pobreza.Venir a Pozuzo es encontrarse con una historia maravillosa y un futuro prometedor; no es privarse de las comodidades de las grandes ciudades. Al contrario, es encontrarle el gusto a una vida más acorde con la naturaleza.

 

Por Fernando Vilchez Santisteban.

Fotos Eduardo Villarreal


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Puente de los primeros colonos.    Familia pozuzina.

 

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